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Desmontando el discurso de odio en redes sociales

No More Haters” es una iniciativa contra el discurso de odio impulsada por la Fad y Maldita.es y con el apoyo de Google.org. Han desarrollado una investigación centrada en jóvenes de entre 14-29 años tratando de hacerles conscientes de la importancia de hablar en redes desde el respeto y la tolerancia. Esta investigación es de corte cualitativa con entrevistas a personas expertas, grupos online de discusión, entrevistas pareadas, escucha activa en redes sociales y con una selección muestral. 

El aumento del discurso del odio es un tema que preocupa a nivel académico y social. Por este motivo, instituciones y organizaciones, como la UNESCO, están llevando a cabo diversas iniciativas y proyectos para tratar de concienciar sobre el uso responsable de las redes sociales. Existen numerosas investigaciones que tratan de analizar este fenómeno y plantear posibles soluciones para frenar la circulación masiva de mensajes de odio entre personas. 

¿En qué consiste el proyecto?

La iniciativa “No More Haters” trata de concienciar a la juventud de la importancia de generar un discurso responsable en la red. El objetivo es llegar a 35.000 jóvenes de entre 14-29 años de edad. Se dirigen a un público joven porque en 2019 en España, casi la mitad de los/as autores/as de delitos de odio tenían menos de 26 años. Por este motivo, se ha llevado a cabo una investigación que se ha dividido en cuatro fases: 

  1. Primera fase: entrevistas a personas expertas en discriminación y discurso del odio para un diagnóstico previo de la problemática actual. 
  2. Segunda fase: formar tres comunidades online de análisis de opiniones, expectativas y percepciones de la juventud sobre esta problemática. 
  3. Tercera fase: dos entrevistas pareadas con jóvenes con perfiles específicos: una con personas cercanas a la acción, formación, prevención y mediación del discurso del odio; y otra con personas de colectivos que sufren habitualmente esta problemática.
  4. Cuarta fase: monitorización y escucha activa de redes sociales para identificar mensajes de odio. En esta fase, también se analizarán las opiniones asociadas a mensajes de odio y serán calificados por seis usuarios de redes con perfiles relacionados con el discurso del odio y ciberacoso. 

También han desarrollado una aplicación móvil y web con la que plantean diversos juegos para que los/as usuarios/as identifiquen el discurso de odio. A través de estos juegos, inciden “en el trabajo, la reflexión y la prevención de manifestaciones de odio e intolerancia entre adolescentes y jóvenes de 14 a 29 años”. 

Captura de la aplicación web de “No More Haters”.

Un largo camino por delante

Infografía creada por No More Haters.

La investigación pone de manifiesto la necesidad existente por elaborar más estudios e investigaciones tanto cualitativas como cuantitativas para “abordar las múltiples aristas de un asunto que cuenta con la dificultad añadida de tener lugar en un contexto online en constante transformación”. Este estudio pone especial énfasis en el público juvenil y la importancia de implementar el pensamiento crítico desde edades tempranas como contribución para cambiar las cosas. 

La mayor parte de las investigaciones que abarcan la materia del discurso de odio señalan que es necesaria una definición y unas características globales. En Europa, toman en consideración la definición de la Comisión Europea contra el Racismo y la Intolerancia (ECRI), pero algunas investigaciones introducen nuevas características sobre la materia. El discurso de odio puede abarcar muchas áreas, por ello, resulta complejo tanto su regulación como su control, especialmente, cuando entran en conflicto con la libertad de expresión. 

Una de las conclusiones más reveladoras de la investigación es que “toda persona que participa en Internet y en redes sociales puede llegar a ser emisora de odio”. Hay colectivos más vulnerables que tienden a ser víctimas de este discurso de odio. El estudio también pone de manifiesto que las propias características de las redes facilitan que se propicien estos discursos: anonimato, viralización (hacen de altavoz), cámara de eco… La deshumanización en redes propicia “una distancia afectiva y emocional que redunda también en cierta sensación de irrealidad”. De tal manera, que debe apostarse por la empatía, la tolerancia y el respeto en el uso de las redes y, especialmente, en los discursos y mensajes.

La responsabilidad individual es importante para hacer frente al discurso de odio, según la propia investigación. Hacer activismo responsable, generando redes de apoyo que “mitiguen el impacto del odio y hacer partícipes a las comunidades vulnerables de los procesos de los que son protagonistas”. Así como la implementación de la alfabetización mediática e informacional para el desarrollo del pensamiento crítico. El estudio introduce propuestas pedagógicas para combatir el discurso de odio:

  1. Neutralizar los elementos que sustentan el odio con otros. 
  2. Establecer las bases de una educación sentimental tecnológica. 
  3. Introducir discurso no reactivo. 
  4. Visibilizar las consecuencias personales del odio. 
  5. Fomentar la capacidad individual para romper con el discurso de odio.