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La libertad de prensa, en el punto de mira

Reporteros sin Fronteras, como cada año, ha actualizado su clasificación mundial sobre la libertad de prensa. A través de este informe, evalúan la situación del periodismo en 180 países. En él, se evidencian cinco aspectos que afectan de manera directa e indirecta sobre la situación del profesional. La geopolítica, la falta de confianza del público, la crisis económica y democrática, así como la propia crisis tecnológica en la que la ausencia de regulación provoca un caos. 

El 3 de mayo se celebra mundialmente el Día de la Libertad de Prensa. Con motivo de esta fecha, Reporteros sin Fronteras hace un análisis anual del estado de la profesión y cómo a los factores, anteriormente citados, se le suma una crisis sanitaria. El coronavirus es un condicionante clave, pues ha obligado a los medios de comunicación a tomar medidas para poder seguir informando a la población.

Christophe Deloire, secretario general de Reporteros sin Fronteras, considera que esta pandemia muestra factores negativos para la profesión. “¿Qué será de la libertad, del pluralismo y de la credibilidad de la información de aquí al año 2030? La respuesta a esta pregunta es lo que hoy está en juego”, afirma. Así está la situación de la libertad de prensa en los países estudiados:

Clasificación mundial de la libertad de prensa de Reporteros Sin Fronteras

Europa da un paso atrás

España mantiene el puesto 29º en la clasificación, mientras que Hungría o Polonia han bajado puestos. El peor país clasificado de Europa es Bulgaria (111º, en el ranking),por los fuertes desencuentros entre los medios y el gobierno. Numerosos factores se evidencian en cada país: la penetración de la extrema derecha en el panorama político, la concentración de medios por la crisis económica y las agresiones y amenazas a periodistas por desempeñar su trabajo en manifestaciones y trabajos de investigación. 

La labor de los medios de comunicación en plena crisis sanitaria es fundamental para desmentir las fake news. La proliferación de noticias falsas busca crear una alarma social y, con ello, la desinformación entre la población. Las autoridades deben garantizar la libertad de prensa para que el profesional tenga todas las garantías y la seguridad para desarrollar su trabajo.

Cuatro periodistas muertos en Europa en tres años

En el último año, los periodistas también se han enfrentado a la violencia de los cuerpos de seguridad y los manifestantes. Muchos de ellos han sido heridos, mientras desempeñaban su trabajo. El caso más grave es el de la reportera Lyra McKee, asesinada mientras cubría las protestas en Derry (Irlanda del Norte). Pero las amenazas y la vigilancia también se producen en Internet, junto con normativas que restringen las libertades. En Alemania, por ejemplo, hay un proyecto de ley con el que los servicios de inteligencia alemanes pueden hackear dispositivos tecnológicos para obtener información y comunicaciones cifradas sin supervisión judicial.

La crisis económica es un factor determinante en muchos países para los medios de comunicación. Amenaza directamente el trabajo de los periodistas y esto ha provocado la concentración de medios. A ello, se suman las presiones políticas en algunos países que provoca dificultades para ser independiente y la propia precarización de la profesión. 

Se recrudece la situación en América Latina

El periodismo en América Latina sigue inmerso en un ambiente hostil. Los periodistas sufren a menudo la violencia e intimidación, desde diversos sectores, a la hora de desempeñar su trabajo. Además la inestabilidad política y social en muchos de estos países conlleva al profesional a sufrir agresiones en manifestaciones. 

La censura en los medios también está muy presente en la realidad del periodista latinoamericano. Aquellos que se dedican al periodismo de investigación padecen las consecuencias por destapar casos de corrupción, de drogas, etc. Países como Nicaragua, Brasil, Venezuela o Cuba establecen fuertes medidas de control a los periodistas. Este último mantiene el peor puesto, debido a la monopolización de los medios y el aumento de detenciones contra periodistas. 

México, que ocupa el puesto 143º en el ranking, continúa siendo el país más peligroso para la prensa. En 2019, se asesinaron diez periodistas. Otros países como Guatemala u Honduras también ejercen un fuerte control sobre los medios y, en ocasiones, los profesionales están obligados a salir al exilio para poder seguir con vida. 

Además de las amenazas y agresiones, los periodistas también sufren campañas de desprestigio en redes sociales. Cuando un periodista resulta “peligroso” para un gobierno, este comienza a ser perseguido en redes sociales. Este acoso se lleva a cabo por simpatizantes de los regímenes que obligan a los periodistas a estar alertas por su seguridad.

Un clima de crispación y de inseguridad ciudadana que se añade a la inestabilidad social. Mientras no existan garantías democráticas, el periodista va a tener que seguir lidiando con estas problemáticas y viendo expuesta su seguridad por desarrollar su trabajo