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Modelo uruguayo: Un grupo de trabajo para construir ciudadanía

Gentileza Agesic

Por Gisela Schmidberg

Hoy – y cada vez más– habitamos los espacios virtuales. Así, nuestra condición de ciudadanas y ciudadanos se ve ampliada a dichos entornos y eso está obligando a las sociedades democráticas a repensarse. Algunas pocas precursoras lo vienen haciendo desde hace años y llevan ventaja: tal es el caso de Uruguay. Con una política digital sostenida desde hace casi dos décadas, este país forma parte del Digital Nations, el foro internacional de gobiernos que lideran las prácticas digitales de avanzada para mejorar la vida de sus habitantes.

Dentro de esta política de estado cabe destacar la Estrategia de Ciudadanía Digital para una Sociedad de la Información y el Conocimiento, documento que ha sido elaborado por el Grupo de Trabajo de Ciudadanía Digital (GTCD), lanzado en septiembre de 2020, con el objetivo de difundir y promover en Uruguay la importancia de las habilidades digitales para un ejercicio pleno de la ciudadanía.

El GTCD es un espacio integrado por referentes de organismos e instituciones nacionales e internacionales, públicas, privadas, del Estado, la academia y la sociedad civil, que aportan sus variadas y ricas miradas a una misma temática. “Esta Estrategia es pionera en la región, de hecho, nos gusta presentar la experiencia como ejemplo de trabajo para otros países que comienzan a transitar estos caminos”, dice Zelmira May, especialista del Programa para Educación de Unesco Montevideo.

 “Hablando de lo mismo pero de forma distinta”

Se podría decir que todo comenzó en agosto de 2019, cuando la Agencia de Gobierno Electrónico y Sociedad de la Información y del Conocimiento de Uruguay (Agesic) y la oficina Montevideo de la Unesco, convocaron a una primera reunión: encontraron que era necesario profundizar la discusión, analizar, desmenuzar y conceptualizar acerca de una variedad de cuestiones referidas a la vida de las personas en internet.  “En esa primera reunión, la inquietud era que todos estábamos hablando de lo mismo pero de forma distinta -cuenta Magdalena Seijo, de Agesic-. En 2018 habíamos hecho con Ceibal (el plan de inclusión educativa de Uruguay), las primeras Jornadas de Ciudadanía Digital. Nos preguntábamos unos a otros qué estábamos haciendo; sentíamos que teníamos claro -pero en definitiva no tan claro- de qué hablábamos cuando hablábamos de ciudadanía digital”.

Lo primero que se propusieron fue desarrollar un documento conceptual que permitiera habilitar las políticas públicas vinculadas con la temática; y para eso analizaron los marcos conceptuales ya existentes (de Unesco, de la Comunidad Europea, de Estados Unidos). Pero lo que logró estructurar la discusión fue empezar a hacer un recorrido histórico trayendo elementos de latinoamérica. “Al darle a la temática un contexto en la historia latinoamericana, entendimos que teníamos antecedentes que ya venían discutiendo cómo se ejerce la comunicación; y en eso lo digital pasó a ser una instancia más.  Incluso tomamos los aportes de Paulo Freire  para ver el rol que podría tener la comunicación en la educación; y todo eso nos ayudó a trazar un recorrido que resultó estructurante: hablar permanentemente de construcción de ciudadanía en entornos digitales, y no necesariamente de ciudadanía digital”, explica Valeria Colombo, otra referente de Agesic. Y agrega: “Encontramos que hoy lo que cambia es que al entorno físico le incorporamos lo digital, y ambos son parte de un entorno que puede seguir modificándose”. Para la especialista, esa mirada los ayudó a ubicar que las capacidades y habilidades que es necesario desarrollar en las personas, “son aquellas que les van a servir en los entornos físicos, en los virtuales y en los que vengan en el futuro”.

El trabajo

Lo que siguió a estas definiciones fundantes fue una serie de encuentros, primero presenciales y luego -pandemia mediante- virtuales. Participaron en ese grupo original referentes de las siguientes organizaciones e instituciones: Ministerio de Educación y Cultura, Ministerio de Industria, Energía y Minería, Consejo Directivo Central de la Administración Nacional de Educación Pública – Anep, Institución Nacional de Derechos Humanos, Universidad de la República, Plan Ceibal, Fundación Ceibal, Universidad Tecnológica del Uruguay, Unesco Montevideo, UNICEF Uruguay, Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales de Uruguay, Pensamiento Colectivo, Universidad Católica del Uruguay y Agesic.

Los encuentros virtuales resultaron sumamente ricos:  “Creo que esas reuniones fueron momentos de cable a tierra que nos rescataron haciéndonos sentir que en un contexto difícil de aislamiento por el covid-19 estábamos haciendo algo valioso. Y permitió unificarnos mucho, sentirnos todos muy parte, decir ´estamos todos en esto´ y compartir realidades desde otros lugares, siendo organizaciones tan diversas”, cuenta Magdalena Seijo.

Comenzaron así a conceptualizar sobre las diferentes dimensiones de uso de internet (“Uso crítico y reflexivo”, “Uso responsable y seguro” y “Uso creativo y participativo”) y a identificar algunas de las competencias y habilidades necesarias para esos usos. Se hizo también un mapeo de las cosas que se venían haciendo en cada una de las organizaciones, se trabajó sobre la proyección del trabajo de cara al 2025 y hubo un trabajo de discusión, bajada y revisión para crear un documento que fuera llevado a Consulta pública (lo que sucedió entre junio y julio de 2020).

A partir de allí se esbozaron algunas perspectivas transversales para el abordaje de ciudadanía digital en América Latina (Inclusión digital, Capital cultural, Cultura democrática, Participación y Derechos humanos) y tres líneas sobre las que seguir trabajando: gobernanza en ciudadanía digital (institucionalizar al Grupo, formarlo como referente en la temática), desarrollo de capacidades (formación, educación para la población) e investigación (para tener evidencia empírica que permitiera identificar sobre qué seguir trabajando en estas temáticas), explica Valeria Colombo.

Una vez que tuvieron la Estrategia como mapa de ruta, llegó el desafío de bajarla a tierra e implementarla. Y ahí notaron que había muchas organizaciones e instituciones que todavía no formaban parte del grupo, que venían trabajando en estos temas y que era importante incorporar.  Así, al grupo inicial de 14 organismos que definió conceptualmente la Estrategia se le fueron otros; hoy son aproximadamente 20 los que están trabajando.

“Tal como quedó expresado en el texto de la Estrategia, este es un documento vivo. Estos son temas muy dinámicos”, dice Valeria Colombo. “Todo lo que ahí ponemos como importante hoy, tal vez mañana cambie o necesite incorporar nuevas dimensiones, nuevas habilidades. Debemos tener claro que esto es algo que `está sucediendo´, no se cerró nada y lo que hoy consideramos importante trabajar, mañana  habrá que revisarlo. De hecho, ya está  la propuesta de revisión sistemática del documento”.

Gentileza Agesic

Las Jornadas de Ciudadanía Digital del 2020, realizadas a distancia y en plena pandemia, se centraron en la construcción de ciudadanías críticas y reflexivas.

Miradas, acuerdos y desafíos

Zelmira May destaca que, en particular desde el ámbito de la educación, en Unesco creen que “debe instalarse la discusión acerca de lo que implica la ciudadanía digital en el contexto educativo, tanto en la formación de nuevos docentes y la formación continua de los que se encuentran en actividad, así como en el trabajo de los docentes en el aula. La construcción de políticas públicas que incorporen el entorno digital como ámbito de ejercicio de la ciudadanía de individuos locales y a la vez globales es una necesidad que los países de la región deben asumir”.

 “Tenemos la necesidad de generar una página web unificada de ciudadanía digital en Uruguay desde donde se acceda a Unesco, Unicef, Ceibal y todas las instituciones y organismos que conforman el grupo y mostrar ese trabajo transversal, que da cuenta de lo conversado, discutido y validado  entre todos ellos -cuenta Valeria Colombo-. Es importante que cualquier persona, aunque después termine en la web de Ceibal o la de  Unesco, tenga una primer ventanita donde diga `todas estas organizaciones venimos trabajando por acá y tenemos estos acuerdos sencillos'”, afirma May.

Magdalena Seijo agrega que otro de los proyectos con relativa premura es un trayecto general. Porque para tomar un curso de ciudadanía digital, antes hay que poder acceder al entorno virtual: “Vamos a tener que construir esto porque hoy no hay acuerdos. Hoy se considera habilidad digital desde poder prender una computadora hasta descargarte instagram. ¿Cómo definimos cuáles son todas estas instrumentales básicas que si o sí tenés que poder manejar antes de poder empezar a ver cómo construir ciudadanía en entornos virtuales? Y además desarrollarlas desde un lugar seguro, responsable,  critico y reflexivo, porque muchas veces en lo instrumental se pierde la batalla y te gana la empresa”.

Las especialistas de Agesic hablan de reconocer que todos partimos desde diferentes lugares al momento de ejercer nuestra ciudadanía en entornos virtuales, que en esto influyen las brechas preexistentes que se juegan en esa inclusión, en el capital cultural, en la experiencia en participación fuera del entorno virtual.

En este sentido, se vuelve fundamental la mirada de los diferentes actores que componen el Grupo, por ejemplo la de Pensamiento Colectivo, asociación civil de Uruguay. Cuatro de sus integrantes, Luciana Almirón Suárez, Cecilia López Hugo, Leticia Brandino Pontillo y Andrea Sallé Onetto, explican que es necesario entender la ciudadanía en la subjetividad, no decir `los adultos mayores´ o ´la niñez´ porque si bien cada grupo tiene su particularidad, también cada individuo  la tiene. “Es necesario ir más profundo en qué habilidades se requieren. Hay poblaciones que no pueden llegar a hacer un  trámite en línea si no hay antes un teléfono al que puedan llamar y que no los atienda una máquina sino una persona que les explique cómo hacerlo. O contemplar qué necesita verdaderamente una persona con cierta discapacidad para facilitarle el acceso. La ciudadanía tiene diferentes habilidades y condiciones materiales y hay que poder contemplarlas todas si realmente estamos hablando de ciudadanía digital en un amplio espectro”.

Por su parte, la referente de la Dirección Nacional de Telecomunicaciones y Servicios de Comunicación Audiovisual del Ministerio de Industria, Minería y Energía de Uruguay, Virginia Alonso, cuenta que este organismo trabaja con micro y pequeñas empresas, industrias y todo el sector empresarial. Y destaca la importancia de pensar la ciudadanía digital pensando en estos publicos objetivos también: “Una persona, a lo largo de su ciclo de vida, se desenvuelve en distintas esferas de actividad social, politica, economica, cultural, educativa. Y en cada uno de estos espacios la ciudadanía digital tiene sus particularidades y cuestiones a las que hay que atender”. La profesional destaca un proyecto de capacitación en economía digital para micro y pequeñas empresas, puntualmente en lo que hace al uso seguro y reponsable; para que “trabajadores, trabajadoras y empresas sean concientes de los riesgos, amenazas y responsabilides en línea por ejemplo en el manejo de datos personales o activos tecnológicos; y cómo eso los puede afectar como personas o a sus empresas”. Desde la perspectiva de su ministerio, Alonso también destaca la importancia de generar conciencia y habilidades para hacer un uso creativo y participativo con conocimiento de manejo de trámites en línea, la forma de interacción con el Estado y con terceros, conocer la posibilidad de hacer moocs de formación, generar acreditación de competencias, movilizarse en plataformas de búsqueda de empleo o -en el caso de las empresas- conocer instrumentos en línea de apoyo, entre otras.

Cecilia López Hugo, de Pensamiento Colectivo, afirma que el grupo de trabajo es un espacio de intercambio, de construcción colectiva y de escucha activa, trabajando por el bien común: “Por más que obviamente cada uno presente sus visiones y defienda sus espacios, hay un trabajo mancomunado, muy horizontal, donde no sólo tienen la palabra los que están en la academia o los organismos, sino que todas las voces están escuchadas. Es orgullo de uruguayo decir: ´funciona esto en nuestro país´”. Magdalena Seijo coincide en que el éxito del Grupo de trabajo reside en la sinergia que han sabido crear: “Lo que pasó es que todas las personas trabajamos con nuestro corazón. La fortaleza del trabajo del GTCD es sin dudas saber que lo que te sirve a vos le sirve al otro. Se generó un producto que es valioso para muchas organizaciones, lo que permite decir que vamos por buen camino, que en una temática tan relevante, que tiene tantas dimensiones, son aún pocos los acuerdos pero son profundos”.

La política digital de Uruguay está plasmada en la Agenda Uruguay Digital que, en palabras del sitio web de Agesic, es “una herramienta que integra y monitorea las iniciativas prioritarias para impulsar una Sociedad Digital que no deje a nadie atrás”. Magdalena Seijo explica que en la Agenda Digital 2020-2025 se aprecia un fortalecimiento de los aspectos vinculados a ciudadanía digital: “Eso es una evolución lógica. Primero se trabajó mucho en el fortalecimiento del gobierno digital y ahora se intenta lograr que la población pueda hacer un pleno aprovechamiento de esto”.