#MILGlobalUnderstanding

#RethinkingHumanHorizon

En profundidad

Grooming, una amenaza en Internet

El 20 de noviembre es la fecha seleccionada por la Asamblea General de Naciones Unidas para conmemorar el Día Universal del Niño con el objetivo de promover el bienestar de niños en el mundo y realizar actividades que contribuyan al cumplimiento de la Convención sobre los derechos del Niño. Pero ¿qué implica la aplicación y defensa de dichos derechos en el ámbito de Internet y otras Nuevas Tecnologías? Para esto es necesario identificar el grooming como una de las amenazas que se enfrentan los menores en internet.

El grooming es un término que se utiliza para hacer referencia al delito de acoso y/o abuso sexual de un adulto o adulta hacia una niña, niño o adolescente a través de Internet. En ocasiones, se puede concretar un encuentro personal para consumar el abuso sexual con contacto físico, lograr la captación con fines de explotación sexual y/u obtener material para la comercialización en redes de explotación sexual de infancias y adolescencias.

Un acoso más común de lo pensado

El informe “Impacto de la Tecnología en la Adolescencia. Relaciones, Riesgos y Oportunidades“, presentado por UNICEF España, recoge las opiniones de más de 50.000 estudiantes de la ESO. Los/as adolescentes consultados respondieron que sus principales preocupaciones son: el ciberacoso, el contacto con extraños, sentirse discriminados o excluidos, el chantaje y la sextorsión, o el acceso a contenidos inadecuados para su edad.

Para poder prevenir el grooming, es importante romper con el estereotipo que se tiene del acosador. Es decir, no se trata de hombres o mujeres solos/as, aislados/as, encerrados/as en una habitación buscando víctimas, sino, por el contrario, adultos/as que tienen amistades, trabajo, familia.

Etapas del grooming

Para dar cuenta de las formas en las que los adultos acosan a los niños, niñas y adolescentes es necesario poner en evidencia las distintas etapas que, generalmente, tiene el grooming. Es importante señalar que, si bien pueden estar desordenadas, hay ciertos patrones de conducta o fases comunes, estas son:

  1. Mostrarse como un par: el adulto que acosa al niño, niña o adolescente se crea un perfil o varios perfiles falsos que lo muestren como un par de aquel que será su víctima. Comienza por pedir amistad o seguirlo en alguna red social y establece algún tipo de contacto.
  2. Vínculo de confianza: el acosador genera confianza con el niño, niña o adolescente a partir de conocer sus gustos y preferencias. Utiliza muchas veces la información que la víctima tiene publicada en la web. De esta forma, produce una falsa sensación de familiaridad.
  3. Acoso y extorsión: Una vez que establece el contacto y que logra algún tipo de confianza, el adulto pide fotos o videos de índole sexual. Si obtiene el material puede ocurrir que finalice el contacto o que sume más pedidos hasta lograr un encuentro personal con la amenaza de que si no lo hace puede hacer público el material enviado por el niño, niña o adolescente. Otra manera de obtener el material es a través de la utilización de la fuerza. El acosador se apodera de las fotos y vídeos eróticos o sexuales de la víctima a través del hackeo de sus cuentas. En muchos casos la víctima no sabe cómo lo consiguió.
  4. Contacto físico: Cuando el adulto o adulta responsable no detecta la situación y ésta se perpetúa en el tiempo, el acosador puede llegar a abusar físicamente del niño, niña o adolescente. Es de suma relevancia transmitir un mensaje claro y efectivo respecto de la importancia de detectar estas situaciones e intervenir rápidamente en caso de que un niño, niña o adolescente esté siendo víctima de grooming.

¿Cómo prevenir el grooming?

Como se ha desarrollado, es un fenómeno complejo y, por lo tanto, la respuesta debe ser integral. En primer lugar, es importante habilitar espacios de diálogo sobre el grooming con los niños, niñas y adolescentes es fundamental al igual que brindar a los adultos/as herramientas para que los/as niños/as y adolescentes puedan navegar en Internet de una forma segura. Además, resulta indispensable trabajar con todos ellos/as para que se establezcan redes de confianza y puedan, en caso de advertir una situación así, entender que es necesaria la intervención de un adulto.

Con estas dos estrategias mencionadas, lo que se puede notar que lo importante es la comunicación y la educación afectivo –sexual, en los entornos cercanos de los/as niños/as y adolescentes, como las familias, escuelas, etc.