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La vuelta al cole: entre la incertidumbre y la necesidad de fortalecer la educación online

Por Alejandra Avendaño y Kelly Robledo

Estas semanas, después de más de seis meses de permanecer cerradas, las escuelas acogen nuevamente a los estudiantes. Un retorno, sin duda, atípico. Y más aún, preocupante. Entre cifras alarmantes que se difunden por los medios y con restricciones variantes, las familias miran con temor el regreso a clases. Pero, ¿cómo están asumiendo los gobiernos este reto?, ¿qué medidas claras han dispuesto?, ¿en dónde queda la enseñanza por plataformas digitales?, ¿cómo afrontan profesores, alumnos y familias el desafío de la alfabetización mediática?

Los gobiernos del mundo, adaptándose a sus particulares contextos y necesidades, implementan y ponen a prueba diversas estrategias para afrontar el retorno de los más pequeños a las aulas. Por ello, a partir de las experiencias de vuelta al cole en diversos países, en AIKA Educación hemos elaborado un diagnóstico de la situación y reflexionamos sobre los retos que ello plantea para la sociedad en general.

Uno de los primeros países en retomar las clases presenciales fue China. Allí, a finales de enero, los 180 millones de pequeños en edad escolar pasaron del dictado presencial, al vía online o por televisión. El gobierno se aseguró de poner al servicio de esta labor a las grandes compañías tecnológicas y de telecomunicaciones del país. No obstante, después de unos meses el gigante asiático, en donde se detectó el brote del coronavirus, comenzó a abrir paulatinamente muchas escuelas. Así, desde marzo, los niños volvieron a las aulas con medidas de seguridad como el distanciamiento entre alumnos y pupitres, de 1.5 y 2 metros, respectivamente. Y en ciudades como Wuhan, sus autoridades ordenaron la instalación de equipos de medición de temperatura por infrarrojos y de desinfección en las entradas de los centros, y el apoyo de personal médico. Sin embargo, el uso de mascarillas ya no es obligatorio.

El retorno a clases en Shanghai en marzo exigía la distancia mínima de 2 metros entre pupitres.

Otro caso que llama la atención es Escocia, el primer país del Reino Unido en retomar la presencialidad. Después de casi cinco meses, el regreso gradual a las aulas comenzó a mediados de agosto, a diferencia de Inglaterra, donde el regreso fue el 3 de setiembre. A medida que los alumnos se reincorporaban a las escuelas escocesas, las medidas de seguridad ante el contagio se iban implementado. El uso de mascarillas es obligatorio para los estudiantes en espacios comunes como los pasillos, pero no en el bus escolar o en las aulas; quienes sí deben llevarla siempre son el personal que allí labora. Se ha determinado también la conformación de «clases burbuja», que limitan el número de contactos cercanos y que se deben mantener en los recreos. Y a todos se exige la desinfección de manos.

Establecimiento de «clases burbujas» en las escuelas británicas.

Medidas similares son las que se han tomado en Alemania. En este país se ha logrado contener la pandemia, pero como muchos otros en las últimas fechas ha registrado un aumento en los contagios. La vuelta al cole allí comenzó el 3 de agosto de manera escalonada, lo que es usual todos los años para evitar atascos en las carreteras. Pero en este ciclo escolar, el coronavirus demandó medidas excepcionales en Alemania. Aquí es competencia de cada land establecer las medidas de seguridad e higiene. No obstante, como puntos en común, se tiene que el ingreso a la escuela se produce en diferentes horarios y dentro de ella el uso de mascarilla es obligatorio en pasillos y patios, pero no cuando se permanece sentado. Los estudiantes deben mantener distancia entre ellos, lavarse las manos a menudo y permanecer en grupos fijos sin mezclarse con otros. Sin embargo, el gobierno del central tiene preparado un Plan B en el caso hubiera una segunda ola de contagios. De esta forma, contemplan que todos los maestros tengan un ordenador portátil y que los alumnos puedan acceder a internet por no más de 10 euros al mes.

Según Saskia Esken, copresidenta del Partido Socialdemócrata (SPD) de Alemania, el cierre de colegios en el curso anterior evidenció el «potencial» de la educación a través de medios digitales.

El caso español

En España la vuelta al cole no tiene buena pinta este año. Y es que con la nueva normalidad, mientras que retornar al colegio ha sido la alegría de los niños por reencontrarse con sus compañeros, para los padres y profesores ha representado una emoción más asociada al miedo y a la incertidumbre.

Aunque en el territorio español, el retorno se ha desarrollado de forma gradual, según los tiempos de cada comunidad autónoma (CCAA) y atendiendo a protocolos locales, casi todas han coincido en medidas comunes, como la creación de grupos burbuja o de convivencia estable que comprenden desde 15 hasta 20 alumnos. Aunque en la práctica algunos de estos colectivos han roto su estanqueidad ya sea porque tienen hermanos que forman parte de otros grupos y/o comparten espacios comunes o algunos de sus profesores. Entre otras medidas, casi todas las CCAA han dividido los centros educativos en sectores, adaptando sus espacios y se han preparado para escenarios de contagios más adversos, que conlleven a una educación no solo presencial, sino mixta o incluso a distancia.

Partiendo de que el ritmo de contagios de coronavirus retomó la senda del crecimiento en España desde julio, en base a reportes oficiales, y que tal dinámica posiblemente se mantenga hasta la llegada de una nueva vacuna, cuya distribución masiva será a partir del 2022, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el escenario no ha sido el más alentador. Así, el retorno a clases ha estado marcado por la duda, el temor y las críticas en un primer acto que ya registra algunos escollos.

La vuelta al cole se inició el 4 de setiembre, siendo las primeras comunidades en hacerlo Navarra (04/09), Madrid y el País Vasco (07/09) y las últimas en volver Cataluña y Murcia (ambas el 14/09). En estas más de dos semanas, ya se han reportado contagios en algunos de los grupos burbujas, los cuales han sido confinados. Según Europa Press, hasta el lunes 14 eran 212 los centros educativos españoles en donde se detectaron casos positivos de coronavirus. Por su parte, Coral Latorre del Sindicato de Estudiantes manifestó que ya se han registrado más de 400 incidencias de este tipo en los centros educativos.

Aunque se trata de entre el 1% al 2% de los más de 28,600 colegios e institutos de enseñanza que existen en España, lo cierto es que desde el inicio de clases a la fecha, el Covid-19 ha ampliado su ratio de contagio en el entorno escolar en forma sostenida desde el primer día. Además de que se vaticinan más incidencias de este tipo a lo largo de septiembre, según refirió la propia Ministra de Educación y Formación Profesional (MEFP), Isabel Celaá y conforme piensan los sindicatos.

Tal escenario ha incrementado el temor que ya tenían los padres de enviar a sus hijos al colegio. Una encuesta de Amazon, realizada entre el 17 de julio al 02 de agosto del presente, reflejó que el distanciamiento social (45%), la falta de medidas de desinfección en los centros educativos (39%) y el tener que confinarse con sus niños si se diera el caso de un contagio (27%) eran algunas de las principales preocupaciones de los padres antes del inicio de esta etapa escolar.

Un primer cuadro que ya daba indicios del temor parental, generando corrientes de opinión al respecto. Por un lado estaban los padres que enviaban a sus hijos a la escuela entre el temor de que se contagien y el alivio de que reciban educación presencial, la cual es mejor valorada que la digital y que a su vez les da más libertad de tiempo. De otro lado, se formaron colectivos de padres llamados “insumisos”, quienes hallaron en las redes sociales un altavoz para manifestar su intención de no llevar a sus hijos al colegio, como respuesta a los protocolos planteados por el Gobierno y las Comunidades Autónomas para este inicio escolar, a las que calificaron desde confusas hasta peligrosas para la salud de sus pequeños.

Del otro lado de la vereda, están los profesores, cuyas quejas y temores por esta vuelta al cole se han hecho sentir desde antes del inicio escolar hasta la fecha. Los educadores han criticado el protocolo gubernamental para esta campaña escolar, considerándola poco confiable y peligrosa. Sus recelos se han orientado hacia una ausencia de medidas que garanticen la seguridad de los estudiantes y maestros en este ciclo académico, por lo que anunciaron movilizaciones que empezarían a partir del 22 de septiembre, de parte de sus sindicatos a lo largo de las comunidades autónomas.

Las demandas de estas organizaciones coinciden en la necesidad de reducir los ratios o número de alumnos por aula y una mayor contratación de maestros que permitan garantizar un regreso a clases seguro para toda la comunidad educativa. Las comunidades autónomas anunciaron que contratarán más de 39 mil maestros a las aulas, aunque a la fecha varias no han cubierto sus metas de contratación de docentes.

Por ejemplo, en su informe “Desescalada y medidas educativas” la Federación de Enseñanza de Comisiones Obreras (CCOO) afirmó que era necesario reducir a 15 el número de alumnos por clase, a fin de reducir el riesgo de contagios. Para esto consideran necesario elevar en 33% el número de docentes, es decir, incorporar 165 mil 191 profesores nuevos, permitiendo el desdoble de grupos, refuerzos y dar atención a los alumnos para suplir y/o compensar las necesidades educativas que se generaron durante la pandemia con la enseñanza virtual y las que se deriven de esta nueva etapa.

A su turno, el Sindicato de Estudiantes han convocado desde este 16 al 18 de septiembre una huelga estudiantil para reclamar un replanteamiento del programa implementado para esta vuelta al cole de parte del gobierno español y las comunidades autónomas, que en palabras de Carol Latorre, garantice una educación presencial, «de calidad y con aulas seguras» y que contemple mayor inversión en educación y el cierre de la brecha digital.

Cuenta de Twitter del Sindicato de Estudiantes

Si algo se deriva de las preocupaciones de los padres, maestros, estudiantes e instituciones públicas, sociales o cívicas que conforman la comunidad educativa con respecto a esta vuelta al cole es el reto de brindar la mejor educación posible en el contexto de pandemia. En ese sentido, todos priorizan la educación presencial. No obstante, también consideran necesario introducir un modelo de enseñanza online que complemente y supla adecuadamente a los estudiantes mientras esta pandemia ronda la vida y todos los espacios de la sociedad.

Reto pendiente: enseñanza digital y media literacy

Si bien tanto la comunidad educativa como diversas organizaciones sociales priorizan a la educación presencial e incluso el Estado la establecen como obligatoria, esto no significa que deba haber un quiebre entre esta y la educación digital. Y es que, como se ha visto, la situación que planteó el confinamiento obligatorio debido a la expansión del coronavirus demuestra la necesidad que existe de tener protocolos claros de acción para que la formación de los estudiantes no cese.

En medio del actual contexto, el futuro no es claro. En educación básica se mantendrá la presencialidad o quizá volvamos a la enseñanza virtual, o se optará por implementar un modelo híbrido. Pero en cualquiera de estos escenarios se debe considerar de importancia la adhesión y la expansión del buen uso de las nuevas tecnologías de la información.

Los últimos años, en Europa se ha empezado a dar valor a estos temas. Así, en el 2018 la Comisión Europea lanzó su Plan de Acción de Educación Digital, que contempla una serie de acciones para fomentar y apoyar el uso de la tecnología en educación así como el desarrollo de la competencia digital. Y en concreto en España, el Gobierno presentó en junio de este año el programa Educa en Digital.

Nacido para dar respuesta a la emergencia sanitaria causada por el Covid-19, Educa en Digital busca impulsar el sistema educativo español mediante la digitalización. Se prevé invertir hasta 260 millones de euros (190 a través de Red.es y 70 por parte de las Comunidades Autónomas) para dotar de dispositivos y conectividad a los centros educativos. Estas instituciones pondrán a disposición de los alumnos más vulnerables, mediante préstamo, dispositivos que faciliten la educación digital en las misma escuela y también en el hogar.

Dr. Jesús Valverde-Berrocoso, especialista en tecnología e innovación educativa.

Medidas como estas son de gran valor, pero el tema es incluso más complejo. Como señala el Dr. Jesús Valverde-Berrocoso, especialista en tecnología e innovación educativa y catedrático de la Universidad de Extremadura, la experiencia, no solo en España, sino también en otros países, demuestra que si bien los últimos años las administraciones públicas, con los planes de educación digital que se plantean, han promovido la introducción de las nuevas tecnologías en las aulas, lo que no ha sucedido es una verdadera integración de las mismas en la docencia.

«En la mayoría de los casos, sin llegar a generalizar, las tecnologías son herramientas que se usan esporádicamente en la educación de etapas inferiores. Y cuando hemos tenido necesariamente que utilizarlas nos hemos encontrado con un profesorado con competencias limitadas, no solo de tipo técnico sino ,sobre todo, de la actuación pedagógica», asegura el profesor.

En este sentido, el especialista advierte que existe aún un largo camino por recorrer en términos de media literacy: «A pesar de que entre 90 o 95% de la población española tiene acceso a recursos e infraestructura digital, existe una brecha cultural y educativa. Depende de la formación de las familias y de que la ciudadanía en general se dé cuenta de que estas herramientas tienen una función básica, cultural, de formación, que es la que muchas veces no es visible».

Sin duda una tarea compleja, según Valverde-Berrocoso. «Saber buscar la información, valorar la calidad y fiabilidad de esa información, etc., son competencias digitales que trascienden el saber usar uno u otro programa electrónico. Estas son cosas que todavía falta enseñar, y las escuelas deberían dedicar tiempo a ello», advierte.

Datos adicionales

  • Sobre los padres insumisos en España: Se debatió la posibilidad de considerar a esta rebeldía parental como absentismo escolar, con la posibilidad de ejecutar acciones penales contra este grupo de tutores. Mas, desde el Ministerio Fiscal español, se precisó que en el actual contexto de pandemia no se trata de un incumplimiento reiterativo de los tutores de brindar educación al niño o niña, sino de su posición de no exponer a sus hijos a un probable contagio; por lo que no calificaría como absentismo.
  • Los maestros también han solicitado entre otras medidas, la contratación de personal sanitario para coordinar los planes del coronavirus en lugar de los docentes.
  • El Sindicato de estudiantes ha demandado una inversión del 7% del PIB en la enseñanza pública; contratación de maestros; personal sanitario; permisos retribuidos a padres y madres; formación en habilidades tecnológicas para maestros; reparto masivo de dispositivos digitales; y material sanitario en los colegios.