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Pueblos sin conectividad en Argentina, un esfuerzo colectivo «crear la escuela en casa»

Foto gentileza FCP

A medida que pasan los días de escuelas cerradas por la pandemia, en todo el mundo queda claro que el distanciamiento social es más profundo para aquellos estudiantes que no tienen acceso a internet o lo tienen en forma limitada. Lo cual potencia desigualdades preexistentes.

Este es el caso de los jóvenes de algunas zonas de la Patagonia Argentina.

Según registros del Instituto Nacional de Estadística y Censo (INDEC) en 2019, el 91.5% de los jóvenes de 13 a 17 años de los centros urbanos patagónicos tiene acceso a internet, el 56.9 a una computadora y el 88.5 posee celular. Sin embargo, la realidad es completamente otra en poblados más alejados que no han sido medidos. Allí los jóvenes carecen de conectividad a internet, y muchos de quienes tienen celulares deben desplazarse para obtener algún tipo de señal. ¿Cómo llega a ellos la escuela en tiempos de confinamiento en casa? El factor humano puede hacer una diferencia.

Ejemplo de esto es lo que sucede en las escuelas agrotécnicas de la Fundación Cruzada Patagónica, el CEI San Ignacio en Junín de los Andes (provincia de Neuquén) y el CEA del Valle de Cholila (provincia de Chubut). Se trata de escuelas gratuitas con residencia estudiantil, en donde viven y reciben educación los hijos de pobladores rurales que provienen de 500 km a la redonda.

Gentileza FCP

Camino a Colonia Cushamen

Benoit Andrieu es ingeniero agrónomo y se desempeña como Jefe General de Enseñanza en la escuela de Cholila: “La situación de educación a distancia es muy compleja en la mayoría de los casos, y lo es todavía más para la educación técnica. En el caso de mi materia, que es Técnica Agropecuaria, se hace un poco difícil desde la virtualidad transmitir cuestiones que siempre hemos enfocado desde la práctica, que es la que le da sentido al contenido teórico”.

Aún así, desde el primer momento él se hizo cargo de poner en marcha el aula virtual de toda la escuela. Fueron días completos armando toda la plataforma. “Directivos y profesores tuvimos que repensar toda la forma de dar las clases, de llegar a los chicos, reorganizar el trabajo y compatibilizarlo con los tiempos de la propia familia. La gran mayoría de los profesores tuvo que, de forma totalmente abrupta -del mismo modo que  nuestros alumnos- aprender a usar herramientas digitales que no conocía o no usaba o apenas había probado de usar. Los avances que vamos haciendo son resultado de un esfuerzo enorme de todo el equipo”.

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Benoit Andrieu: “Creo que ninguna consecuencia va a ser irreparable si los recursos y las estrategias que utilizamos son las correctas”.

Las adaptaciones de la currícula presencial a modalidad virtual no solucionó del todo la complejidad de enseñar a distancia: “Tenemos casi el 50% de nuestros  alumnos sin conectividad, y son alumnos con quienes el vínculo se hace mucho más difícil, más lejano, porque no les llegan ni los mensajes de texto. Y con los que sí tienen conectividad, el vínculo está complicado también porque notamos en una parte de ellos falta de motivación.  Estamos trabajando y buscando estrategias para no perder este vínculo, que es difícil de sostener pero es fundamental”.

El profesor también cuenta que a los alumnos que viven más lejos y no tienen acceso a internet, buscan hacerles llegar los materiales de estudio a través de distintos medios.  “Hay que tener el cuenta que acá, en la provincia de Chubut, las medidas de restricción fueron extremas,  impidiendo cualquier tipo de circulación. Y entonces nos encontramos con familias más alejadas, de los poblados de la meseta que sí tenían capacidad para recibir los trabajos via mail o vía whatsapp y que tomaron la posta voluntariamente para hacer de nexo con las familias con las que no teníamos contacto”.

Una de ellas es Carina González, mamá de un alumno, quien vive en Colonia Cushamen, una comuna rural de 750 habitantes: “A mí me llegan por mail o whatsapp los trabajos que hacen los profesores, los hago imprimir y después le aviso a cada papá que ya los tengo. A los que viven en lugares sin internet, lo hago por mensaje de texto. A otros se los hago llegar por la Radio Nacional Esquel. Le aviso a la radio por whatsapp y ellos leen el mensaje al aire. A los que no pueden venir a buscar los trabajos porque están en zonas más aisladas, se los hago llegar con los agentes sanitarios que hacen los recorridos por el campo o con la policía o con el comisionado de fomento”.

foto gentileza FCP

En cuanto a la radio, estos mensajes se apoyan en una larga tradición de Avisos al poblador, que cumple un rol social fundamental en estas zonas. Guido Gabe, productor de  Radio Nacional Esquel, explica que “esta radio tiene una audiencia de  de unos 300 km a la redonda y llega a aldeas, pueblos, parajes, cascos de estancias y puestos rurales, muchos de los cuales no tienen acceso a ninguna otra clase de conectividad. Desde hace más de 50 años que la radio Nacional tiene este espacio que sirve  de comunicación de personas a personas, y entre instituciones y personas. Así, se mandan mensajes de poblador a poblador con cuestiones personales -como avisar a alguien que lo van a ir a visitar y necesitan que les dejen las tranqueras abiertas o que los esperen en la ruta-. Y también institucionales, como en este caso en que la escuela necesita avisar a los padres que ya se pueden acercar a buscar la tarea para sus hijos”.

Carina González afirma que toda esta cadena solidaria tiene una explicación muy sencilla: “Uno como mamá o papá ve la importancia de que cada chico tenga su tarea, que pueda estudiar.  Se siente bien dar lo que uno tiene, poder darle la mano a otras personas. Si uno tiene posibilidad de ayudar, hay que hacerlo. Es así”.

Del mismo modo, en el CEI San Ignacio de Junín de los Andes, todos sumaron esfuerzos para sostener la escolaridad de los estudiantes y mantener un estrecho vínculo con ellos. La escuela ya tenía su plataforma virtual a la que pueden acceder los pocos estudiantes que tienen internet.  Pero para llegar a todos los que carecen de tecnología, se prepararon unos cuadernillos impresos. Desde los profesores que prepararon su contenido, hasta los directivos y asesora pedagógica, pasando por bibliotecaria, secretarias, área de comunicación, encargada de las impresiones y tantos más, nadie quedó indiferente para intentar lograr el mejor resultado. Luego, preceptores y asistentes se ofrecieron voluntariamente a llevar ese material educativo a los chicos. Y así partieron en camioneta hacia parajes alejados de Neuquén -como la Comunidad Aucapan, Chiuquilihuin y Barda negra- y de Río Negro, como Corralito y Pichaleufu.

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José Luis Días entregando cuadernillos a los estudiantes.

“Los chicos manifestaron mucha  alegría al vernos”, cuenta José Luis Díaz, asistente de la residencia masculina del CEI. Y agrega: “Lo vivido fue indescriptible. Los chicos nos manifestaban que quieren volver a la escuela, que extrañan mucho, que están muy preocupados  por saber qué va a pasar con su año escolar. Nos preguntaban cuándo vamos a volver a la escuela”. Adriana Llanquin, quien también fue parte del viaje, cuenta que “el haber podido realizar el recorrido de las diferentes comunidades y poder llegar a las casas de las alumnas y alumnos del CEI fue una experiencia maravillosa y emotiva. Fue maravilloso reencontrarnos y saber que se encuentran bien, en especial  junto a sus familias”.

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Adriana Llanquin entregando cuadernillos a los estudiantes.

La situación de aislamiento que produjo la pandemia va a tener una repercusión muy importante y aún difícil de medir. Para Benoit Andrieu, “probablemente habrá un atraso en la escolaridad de los estudiantes pero va a haber una cuestión que va a ser aún más clave, y es la social. Tanto por las consecuencias económicas que va a traer la pandemia como por las situaciones ya complejas que había en muchas familias de alumnos y para los cuales la escuela era una posibilidad de salir un poco de eso. Aún así, creo que ninguna va a ser irreparable si los recursos y las estrategias que utilizamos son las correctas”.

Está claro que hay muchas brechas digitales y de otros tipos que es imperioso corregir, y que hay responsabilidades que los estados y organismos deben asumir de modo urgente. Pero hay algo a destacar en medio de las desigualdades que visibilizó aún más la pandemia: en escuelas como las de Cholila y Junín de los Andes, así como en tantas otras de parajes alejados de Argentina, las tecnologías sofisticadas como el 4g y las más tradicionales como la radio AM están ayudando a directores, profesores, secretarias, preceptores, bibliotecarios, asistentes, madres, padres, comisarios, enfermeros y comisionados de fomento a mantener el vínculo de cada estudiante con la escuela.  Para hacerle llegar el contenido más importante que ésta tiene para enseñarle: que no está solo, que una comunidad entera lo respalda y que muchas personas se están uniendo solidariamente para hacerle llegar el material de estudio porque él es importante y porque el conocimiento también lo es.

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