Entrevistas

Flavita Banana: “Muestra calma, convencimiento, sigue haciendo tu trabajo y así llegarás a mucha más gente”

La viñetista reflexiona sobre su papel de "influencer" y revela nuevos propósitos de cara al futuro
Fuente: zuombcn

Entrevista realizada por: Arrate Hernandez Oiarbide y Roger Valldosera

Flavia Álvarez, demuestra ser la mente pensante detrás del nombre artístico Flavita Banana: natural, cercana, inteligente y poseedora de un arma muy letal, el humor. La influencer con más de 300.000 seguidores/as en Instagram tiene gran repercusión en sus vidas y hemos querido conocer más sobre ello. En cómo las redes pueden ser un gran aliado para transmitir mensajes que queremos que el público reciba, pero también de la gran responsabilidad que eso conlleva.

Se te define como ilustradora que se ríe de las cosas del querer, viñetista, mujer todoterreno y con gran capacidad para conectar con las personas… ¿Cómo te defines tú?

Hace poco, por primera vez y a lo grande, me autodefiní como pensadora. Me acordé de que hay ciertos personajes en la historia, masculinos claro, que eran pensadores, de recorrido filosófico, pero pensadores, de oficio. Entonces, decidí que yo también soy pensadora. Además de eso, transformo las ideas en conclusiones, en este caso viñetas.

Por lo tanto, no entraría tanto en ilustradora, porque la ilustración es trabajar sobre un texto, concepto, titular… y hacer una segunda lectura, donde, generalmente sin palabras, estás reinterpretando la idea base. En mi caso, en cambio, yo también pongo la idea. Sí que tengo unas pocas viñetas que entrarían dentro de la definición de ilustración, pero si no, en mi caso, primero está el texto o la idea y luego el dibujo. Mis trabajos son viñetas, por lo tanto, Flavita Banana es pensadora y viñetista.

¿Cuál es el secreto, en tu caso, para llegar a un público tan amplio y diverso?

Creo que se me da bien resumir, reducir un concepto grande, un pensamiento que he tenido, algo que he oído o que está ocurriendo con frecuencia, a una frase. El día de San Valentín, por ejemplo, me fijé en dos parejas con las que me crucé. Las dos, casualmente, sin darse de la mano, cada uno a su rollo, ellas con su respectivo ramo de flores, pero sin hablar. Admito que hoy me he levantado un poco pocha pensando que estaría bien tener a alguien, pero en realidad me doy cuenta de que ese concepto de pareja, al no tenerla, se ha idealizado. Basta con salir a la calle para ver que no es así. Generalmente, todos esos estímulos de parejas que tienes en redes, en anuncios, en libros, en las películas… son un ideal extremo. Nos frustramos por algo que queremos, pero que se nos ha metido en la cabeza no vía la realidad, sino vía lo que nos han vendido como tal.

Como ves, decir esto me ha llevado mucho tiempo, pero es cuestión de trabajarlo y trabajarlo, hasta lograr una frase de unas seis palabras como máximo y que no dé lugar a dudas, que quien haya sentido lo mismo que yo lo entienda en esa dirección.

En todo este tiempo has publicado muchas viñetas que seguro te han ayudado o dejado huella… ¿Sientes que has evolucionado?

Creo que no he cambiado mi modo de hacer, pero sí me he dado cuenta del efecto que tenía, lo cual nunca ha sido intencional. Yo nunca pensé que mi intención en la vida era ayudar a la gente, nada más lejos de la realidad. Digamos que soy bastante individualista. Pero a raíz de mensajes y el contacto con la gente contándome cosas serias de cómo les habían afectado mis viñetas (grandes campos en la vida como dejar a la pareja, empezar de cero, viajar…) he visto que mi trabajo tiene más efecto del que yo pensaba.

He tomado la decisión que este año, concretamente hasta marzo, seguiré haciendo cosas relacionadas con mi trabajo de cara al público. A partir de abril, toda la aplicación de mi tiempo va a estar dirigida hacia cómo ayudar teniendo tanta audiencia.

¿Como en el viaje a Senegal?

No fue a través de la audiencia, fue porque yo lo necesitaba para mí, para ayudar, pero sobre el terreno, así que fui a dar clases a niños a Senegal. Cuando digo ayuda me refiero a algo que también se adapte a mí y a mi estilo de trabajo, el humor. Podría ir a repartir chalecos a los refugiados, pero preferiría ir, por ejemplo, con una asociación que se dedique a ello y sacar de esa experiencia, a lo mejor, un libro. De humor, aunque parezca incoherente. Eso sí, para conseguir que otros ganen dinero, no tanto yo. Usarlo como plataforma de visibilidad de cosas que hay que saber.

“Toda la aplicación de mi tiempo va a estar dirigida hacia cómo ayudar teniendo tanta audiencia”

¿Qué le gusta a la gente? ¿Qué le preocupa? ¿Qué te cuentan tus seguidores/as en los mensajes?

El tema con el que más se me contacta, es el de las relaciones de pareja. Antes me pedían consejo, pero ahora han parado de hacerlo porque les pedí que lo hicieran. Es verdad que todos podríamos dar consejos, pero no soy la persona más adecuada, evidentemente. Además, no estoy formada en ello, al contrario de otras personas.

Pero si, el tema más común en los mensajes es el de las parejas, el amor, el desamor…sobre todo, gente que lo ha superado gracias a mi trabajo. Tengo una gran suerte, y es que hay muy pocos mensajes negativos, básicamente porque no me meto, es muy neutro.

¿Esos mensajes reflejan la sociedad con la que Flavita Banana sueña?

A raíz de viajes, como este último a Senegal, se te vuelve a tambalear lo que tú tenías pensado que era correcto. Me he dado cuenta de que lo hablamos todo. En cambio, allí, pueden estar arreglando un motor tres personas en silencio. Digamos que ya se entienden.

En nuestra sociedad, como ha habido un trabajo tan intenso de análisis de las emociones, nos ha llevado a una sobre comunicación. Tenemos tendencia a decir constantemente cómo nos sentimos. Dicho así, suena muy bien; de hecho, es lo que intentamos, que desde pequeños seamos capaces de verbalizar cómo nos sentimos. En cambio, cuando ves a una sociedad que no lo hace y funciona, aunque probablemente tenga aspectos más reprimidos, te replanteas las cosas.

Lo que me gustaría que cambiase es que tendemos a culpar de lo malo siempre hacia fuera. La gente no se para y analiza para decir qué hemos hecho mal. Cuando damos apoyo a las amistades, tampoco les ponemos sobre la mesa que quizás ellos/as lo están haciendo mal, aunque lo sepamos. Estamos muy mimados, se nos vende que somos los mejores todo el tiempo y creo que hace falta un poco más de autoanálisis.

Hagamos, pues, un ejercicio de autoanálisis. Pongámonos en la piel del follower de Flavita Banana. ¿Qué aprendo yo de ella?

El punto principal, donde además se ha hecho campaña para vender mi primer libro, es el feminismo, y como suelo decir, el feminismo es sentido común. Es decir, poner en evidencia situaciones que son muy tontas o muy obvias para nosotras y de nuevo usando el lenguaje del humor: impulsar lo positivo en lugar de atacar lo negativo. Mis viñetas tienen poca violencia verbal, no me quejo.

Hay otras ilustradoras que lo que hacen es la reivindicación “con mala hostia”, la cual es necesaria, pero yo opto siempre por el humor y creo que mi público, que se podría definir sobre todo como gente con inquietud y en busca de más información, necesita, aunque esté feo decirlo así, un líder. Los grupos de gente, normalmente, necesitan un líder o alguien que, como decía, resuma.

Para mí también es una gran responsabilidad, porque hay muchas chicas jóvenes que me toman como único referente. Eso, por una parte, me preocupa, pero por otra, intento usarlo. De vez en cuando, subo fotos de mi vida privada, de mi cocina por ejemplo, para que la gente desmitifique esa idea de alguien exitoso en redes con barcos y palmeras. Yo vivo con tres personas y se me cae la cocina a cachos.

“De vez en cuando, subo fotos de mi vida privada, de mi cocina por ejemplo, para que la gente desmitifique esa idea de alguien exitoso en redes con barcos y palmeras”

De base, el humor se juzga como algo cómico, gracioso e incluso banal, sin embargo, tus viñetas son de carácter humorístico, pero con unos mensajes que se alejan de lo trivial, transmitiendo así un mensaje serio.

Si, ese es el ideal. Eso es lo que he intentado siempre, una contraposición. Yo siempre digo que una cosa es la comicidad y otra el humor. La comicidad es lo gracioso, como puede ser Chiquito de la Calzada o vídeos de bebés que se caen. A mí eso me encanta, me hace reír barbaridades. En cambio, con el humor no siempre te ríes. Se trata de un momento de comprensión, de clarividencia. El espectador no tiene porqué ser inteligente, pero en ese momento siente inteligencia, ha pillado algo. Hay chistes, bastante sofisticados, que no te hacen gracia, pero te quedas muy tocado y eso es el humor. Entonces, es esa arma que mencionas para tocar temas duros, con un lenguaje humorístico. Y esas, para mí, son las viñetas ideales. Que la gente sonría, por lo menos, con un tema que tiene mucho peso.

Me viene a la mente una viñeta del “funeral sorpresa”. En esa viñeta no tengo que explicar qué ha pasado, estas hablando de un funeral, algo “chungo”, pero al coger los ingredientes justos, haces reír. En este caso, no hay ningún mensaje de fondo, no estoy educando a la sociedad.

Pero, puede que sí, porque cada uno se apropia del mensaje a su manera. No hay un mensaje fijo, incluso en algunas que tú crees que sí, estas se interpretan de manera distinta.

Las que suelen tener un mensaje fijo son las que publico en S Moda porque me obligo yo misma a que sean píldoras de “adoctrinamiento suave” feminista. Cuando yo voy por libre no hay una idea de fondo nunca, no significan nada. Por ejemplo, una de mis favoritas, es una mujer a punto de colgarse que se está quitando los tacones como para acabar de caer. No dice nada, yo no pensé en nada. Yo solo pensé en alguien que se intenta bajar de algo más alto y alucino con las interpretaciones que se han dado.

Lo importante es el cómo lo dices.

Si, de hecho, he borrado muchas viñetas antiguas porque eran barbaridades. Antes era más violenta, estaba más cabreada o no sabía gestionar bien el lenguaje.

Con el tiempo también me he dado cuenta de que sigue costando la palabra “feminismo”. Sigue costando que la gente se la ponga en su boca, sigue sonando mal. Entonces, solo se va a seducir a la gente que se considera feminista. Si pretendes convencer a la gente mediante gritos y cabreos, solo vas a asustar a la parte que estás tratando de convencer. O peor, la vas a convencer más de que tú eres lo que ellos llaman histérica. Muestra calma, convencimiento, sigue haciendo tu trabajo y así llegarás a mucha más gente, porque la pones en evidencia.

Tu habrás convencido a mucha gente.

He tenido un par de mensajes de chavales de 19-20 años que han pasado a “nuestro bando” por las viñetas. Uno, concretamente, me dijo que lo había dejado con su ex y llevaba meses fatal, no paraba de llamarla, seguirla… y que un día, por casualidad, cayó en mi Instagram, se lo leyó entero y de repente dijo: “¡Ella también es alguien!”. Tiene derecho a hacer lo que quiera, ella también tiene su vida, que no es mía”. Me contó que dejó de molestarla y que ahora se comporta mucho mejor. Habrá que ver cómo evoluciona y si su entorno ayuda en su desarrollo.

Por otra parte, me escriben chavalas que son muy activistas, pero viven en entornos donde el patriarcado es el modelo de convivencia, de manera que ellas con 15 han de poner y recoger la mesa mientras que sus hermanos de 18 años no lo han hecho nunca. Te escriben agradeciéndote tu trabajo y diciéndote que ellas, cuando se desvinculen de estos ambientes, no perpetuarán estos modelos. Aquí es donde te das cuenta de que, a largo plazo, estas plantando algo. De alguna manera me siento culpable porque mi intención solo era hacer humor, no ayudar, pero de repente ves que, de rebote, vas ayudando a personas y te sorprende.

Y ahora, ¿también es de rebote o hay una intencionalidad?

Lo que sé es que siempre será a través del humor. Yo no pretendo que haya un detonante clave en la vida de alguien a raíz de mi trabajo. Es cierto que en algunas de mis viñetas hablo sobre el carpe diem o el “solo se vive una vez”. Me gustaría que la gente reflexionara y que piense que la vida va más allá de ensayar y probar.

¿Qué buscas a través de las iniciativas como E.B.P.N.I (por el bien de la población y la normalización de las influencers), a la cual se han sumado más influencers, ¿crees que está teniendo el impacto suficiente o el que tu desearías?

(risas) Es muy fuerte, hay muchos artículos hablando de este movimiento y la verdad es que lo hice de broma, porque ese día no tenía nada que colgar y pensé en esto a raíz de unas bromas con una compañera. Si que es verdad que lo ideal sería que aparecieran influencers, no en dibujo sino físicos, y que también se sumaran a este proyecto. Lo podría haber hecho de mis cosas buenas, pero la idea es normalizar.

“Mi intención solo era hacer humor, no ayudar, pero de repente ves que, de rebote, vas ayudando a personas y te sorprende”

Y saliendo del mundo de las redes, ¿cómo sigues tu trabajo fuera de ellas?

A veces es difícil y tampoco tengo un método concreto. Conlleva trabajo de autónoma, es decir, mucha gestión de correos, agenda, etc. De cara a los talleres, hago pocos, la verdad. Cursos hice algunos, de humor gráfico, pero es muy difícil impartir cursos de esta temática, ya que el humor se tiene o no se tiene, por lo que no puedo ir yo y enseñarles a decir chistes, o quizás sí, pero sería a muy largo plazo. Respecto a conferencias, la mayoría de las que imparto tienen como eje principal el feminismo. Aunque sea viñetista, se me contacta mucho para dar conferencias, hacer artículos o lo que sea referentes al feminismo. En mi caso no es porque esté muy documentada en el tema, sino porque soy un claro ejemplo de persona que lo es.

Para terminar, ¿cuáles son tus planes de futuro a partir de abril?

No lo he dicho hasta ahora, pero la idea es enfocarlo más a ayudar. Estando en Senegal me contactó el colectivo Open Arms para proponerme ir con ellos de voluntaria. Esa sería una opción, por ejemplo. A parte de esto, lo que quiero hacer, a partir de abril, es poner menos mi cara en público, ya que te quita mucho tiempo y te acaba cansando. Otra idea es sacar un libro dirigido hacia el tema de la salud mental. Todavía no sé si sacarlo con una editorial o sacarlo yo, porque ya lo hice en su día y salió muy bien.

Es un tema que se presenta como un gran fantasma en nuestra sociedad súper bienestar. No es gracioso, es molesto, no se habla, y como decía Miguel Hernández: “Ver y oír a un triste, enfada”. Es molesto que alguien esté mal, entonces lo que pretendo es normalizarlo. Yo, por ejemplo, el año pasado pasé por una fase de depresión y ansiedad brutal, estando en la cama todo el día, sin poder salir a la calle, medicándome a todas horas y aun así seguía publicando viñetas. Al ver lo que me ocurría pensaba en toda la gente que estaba pasando por la misma situación que yo y que bastaría con explicar mi situación en Instagram y normalizarla, entendiendo que pasa y pasará. Por lo tanto, el objetivo es sacar un libro contando todo esto, pero no contando mis experiencias, sino generalizando, hablando con más gente y, principalmente, levantando la voz.

Como ves, sí que va a haber algunos cambios pero el lenguaje va a ser el mismo. Yo seguiré con las revistas en las que estoy y seguiré siempre con las risas a todas horas, pero a veces es necesario parar con la locura del público.

Entrevista recuperada del blog zuombcn.

Autores: Arrate Hernandez Oiarbide y Roger Valldosera