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Entrevistas

Hugo Coya: «Si el Estado impulsa contenidos de calidad en la televisión pública, los canales comerciales lo seguirán»

Hugo Coya, periodista y escritor peruano
Hugo Coya, periodista y experto en producciones televisivas

Las mieles del éxito no le han sido esquivas al peruano Hugo Coya. Como periodista ha tenido una carrera prolífica en diversos medios de comunicación peruanos, de América Latina y Estados Unidos. Como escritor ha colocado varias de sus obras entre las más vendidas en el mercado local, alcanzado trascendencia en el cine internacional. Y en su anterior papel de Presidente del Instituto de Radio y Televisión del Perú (IRTP), logró lo que era impensable, que el canal estatal incrementase su audiencia mientras que los comerciales la disminuían. Hoy, como director general de la productora audiovisual peruana Del Barrio Producciones nos habla, desde su experiencia, de la televisión en América Latina y la importancia de fortalecer los contenidos desde el Estado para sintonizar con una audiencia que en tiempos del coronavirus se refugia en esta aparato para saber qué sucede y acceder a una oferta cultural, pero que ya no es la misma que antes.

  1. A nivel de América Latina y Perú, ¿qué diferencias encuentra en la calidad de los contenidos televisivos?

En realidad, cuando se habla de América no se puede hablar como un todo en términos televisivos, porque no todos los países tienen el mismo desarrollo en producción. Hay países que tienen una larga tradición televisiva, como México, Argentina o Brasil, los que han desarrollado una industria televisiva; en cambio, hay otros países, que están en una fase menos avanzada. Por ejemplo Brasil, que es el país con la industria televisiva más desarrollada debido a que concentra una audiencia enorme o a que la cantidad de canales de televisión de señal abierta ha sido pequeña, lo cual le ha garantizado una competencia no tan fuerte cuando se liberaron las economías del resto de la región. Entonces si tú ya tienes garantizada una audiencia importante, tienes ingresos publicitarios mejores y puedes invertirlo en mejorar la calidad y ampliar la cobertura. Además de la buena formación académica de las universidades brasileñas para los periodistas. Creo que lo que hace la diferencia en términos de contenido es: la formación periodística, el desarrollo de la propia industria, la cantidad de audiencia que garantiza tener mayores recursos para mejorar contenido y la tecnología, porque la televisión es tecnología. 

Esto se demuestra con la crisis del coronavirus. Por ejemplo, las grandes cadenas de Estados Unidos han incrementado su audiencia en 15% a 20% en su horario estelar en los últimos dos meses y no es casualidad, porque hay una demanda de un público cautivo que busca informarse, saber que peligros hay, qué está ocurriendo, pero también desea consumir cultura ante la ausencia de cines y teatros. En este momento, la televisión, ante la crisis del coronavirus, se está convirtiendo en elemento de difusión de la cultura ante la ausencia de otros elementos tradicionales fuera del hogar.

2. Más allá del contexto actual, los medios de comunicación ya experimentaban cambios, planteándose nuevos modelos de negocio, como la suscripción, ¿cómo ve este panorama en la televisión latinoamericana? 

Eso es un largo debate a nivel mundial. A diferencia del modelo latinoamericano, en Europa a la televisión pública recibe un apoyo fuerte y sostenido, porque se le considera un bien de los ciudadanos. Pero, en Perú y otros países de América Latina, no tenemos una televisión pública. Tienen el rótulo de pública, pero son televisiones estatales que funcionan como agencia de propaganda del gobierno de turno y se usa de acuerdo a criterios políticos. La televisión pública debe priorizar al ciudadano, promover la cultura, con información veraz y plural. Pero en América Latina, si puedo generalizar, a lo largo de la historia de la televisión, casi ningún canal estatal ha sido confeccionado bajo esta estructura, que sí existe en Europa. A pesar algunos cuestionamientos, la audiencia europea puede confiar en la pluralidad y objetividad, lo que le da credibilidad. Lamentablemente, en nuestros países tenemos una larga historia de que esto no se usa así. Algunas veces es abierto y desenfadado. Por ejemplo, en países como Nicaragua, Cuba o Venezuela o el propio Brasil, en donde es abierto el uso político de la televisión pública.

“En América Latina, la televisión estatal funciona como agencia de propaganda del gobierno de turno”

3. Con respecto a la baja calidad de los contenidos televisivos, algunos productores han usado la frase “le damos a la gente lo que pide” ¿cree que el problema es la audiencia o los creadores de contenido? 

Eso es una falacia, hay que darle a la gente lo que le gusta. Claro si todos los días comes comida chatarra, tú piensas que la comida chatarra es lo único que puedes consumir. Y tu cuerpo se acostumbra a eso. Si tú acostumbras al público a contenidos descartables, diciendo que eso es lo que gusta a la gente, sucede igual. Si la televisión apostara por otro tipo de contenidos, tendría otro tipo de audiencia. Por ejemplo, en TV Perú, al inicio de mi gestión como presidente del IRTP, cuando planteé la posibilidad de sacar contenidos en lenguas originarias, aparecieron prejuicios. Se decía que este público (los peruanos quechua hablantes) era muy pobre, no tenían televisión o electricidad, pero estudios de mercado demostraron que solo en el distrito más grande de la capital Lima, que es San Juan de Lurigancho, vivía la mayor concentración de quechuahablantes y cerca del 90% tenían acceso a televisión. Con esto, lanzamos un noticiero en quechua y el programa se convirtió en un éxito de audiencia, porque les proporcionamos algo que la televisión comercial no les daba. El problema es que a veces repetimos patrones y formatos de otros países, sin pensar en el público. Muchas veces decimos que eso le gusta a la gente, ¿cómo lo sabemos? Si no la escuchamos. La televisión y los gustos televisivos evolucionan. Siempre hay que estar atentos a los cambios y las preferencias del público.

4. ¿Qué se podría hacer para educar a los televidentes con un espíritu crítico respecto a las noticias y otros contenidos? ¿es papel del Estado, del sector privado o ambos?

Me parece que lo primero que debe hacer el Estado es fortalecer a la televisión pública, impulsando contenidos de calidad. El televidente ahora está mucho más informado que el de hace veinte años. Y si como Estado promocionas contenidos de calidad, obligas a la televisión comercial a seguir estas iniciativas. De hecho, con el noticiero de lenguas originarias, los canales privados vieron que este programa era un éxito, funcionaba comercialmente, y tenías auspiciadores, por lo que implementaron segmentos en otros idiomas. Entonces, el Estado debe mejorar la calidad. Lo otro, es apostar por mejorar los contenidos, ofreciendo estímulos a la creatividad de productores y directores para que te den contenidos importantes. Pensemos en lo que sucedió en España. En la década de los 80, los gobiernos democráticos entendieron la importancia de una televisión pública de calidad, invirtieron grandes presupuestos, le dieron independencia, establecieron directorios de los consejos directivos autónomos y eso permitió convertir a la televisión española en un referente mundial y no solo hablo de La Casa de Papel. Esto gracias a que la televisión pública española ha trabajado muy bien los contenidos y ha impulsado que la televisión comercial le siga. Entonces, el modelo español puede ser una referencia para la televisión latinoamericana porque tiene muchas similitudes con nuestros países y ha sido un modelo de éxito. Esto le va a permitir recuperarse mejor de la crisis del coronavirus, porque se ha ganado una reputación positiva, recuperándose más rápido que incluso el propio Hollywood.

5. Usted logró en Perú que el canal del Estado lancé producciones de calidad y exitosas o atractivas para el público, cuando esto no se hacía, ¿cuál fue la fórmula? 

Ha sido una conjunción de factores. Primero, tuve el privilegio de contar con un gran equipo de gente, que de forma desinteresada decidió ir a trabajar al canal para ayudar a mejorar la calidad; a sabiendas de que lo que iban a cobrar era muy poco en comparación con los ingresos de la televisión comercial. Dos, en el canal estatal, tuvimos libertad para trabajar en función del televidente. No había un nivel de presión política de interrumpir la programación en cualquier momento para poner un mensaje político, que no necesariamente fuera relevante, entonces fidelizamos a la audiencia. Tres, podíamos pensar en el público que la televisión comercial desatendía, como el de lenguas originarias, de series históricas o programas infantiles. Suscribimos acuerdos con la televisión europea de España, Francia, Italia, consiguiendo que ellos nos apoyaran y asesoraran. Esto nos sirvió para mejorar los estándares de calidad. Y luego el público te descubre y comienzan a ver tu canal. Hablando de cifras, la audiencia de TV Perú se sixtuplicó, cuando los demás canales peruanos la disminuían. 

6. ¿Qué soluciones se podrían aplicar para mejorar la calidad televisión Latinoamérica?

Lo primero que debemos entender es que la televisión, como la conocemos, ya no va a existir. No quiero ser catastrófico, pero el público de 50 a más años, que ve en forma tradicional la televisión, que se sienta frente al televisor en su sala o dormitorio va a desaparecer. El público joven, es el futuro consumidor y este ve la televisión en el momento que quiere y a través de diferentes plataformas, como Youtube, Netflix, Instagram. Por eso, en la televisión en general, y en particular la de América Latina, se debería pensar en cambiar la forma de producir y gestionar la televisión, pensando que los grandes públicos van a desaparecer. Es decir, adiós a los grandes rating y audiencias. Habrá públicos segmentados que elegirán los contenidos que quieren ver, y cuándo y cómo lo quieren ver. Por lo tanto, lo que hay que hacer es pensar en diferentes plataformas. Pensando en eso, se tiene que tener un abanico más grande de oferta de contenidos para captar diferentes tipos de público. Lo primero es tener credibilidad y una imagen de calidad. Lo segundo es adaptarte a las exigencias del mercado en el sentido de preferencias televisivas. Es decir, si tienes un público joven debes darle contenidos que la televisión no está dando y encuentran en redes sociales.