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Entrevistas

Lluís Pastor: «Evaluación de los estudiantes en la nueva realidad online»

Con la pandemia de COVID 19 y con todos en casa, los profesores se ven obligados a reconvertir todas sus prácticas educativas. Muchos venían integrando en mayor o menor medida la tecnología a sus clases, pero aquella experiencia es muy diferente a la actual necesidad de virtualizarlas todas. Más aún, tener que hacerlo de un día para el otro. Y entre las dudas que surgen con fuerza, está la necesidad de evaluar a los estudiantes en entornos virtuales.

Al ser consultado acerca de este tipo de evaluación, el profesor Lluís Pastor, director del “eLearn Center”, centro de innovación educativa de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), explica que lo primero que hay que tener en cuenta es que lo que está sucediendo en los centros educativos de todo el mundo, en estos meses, es fruto de un accidente.

Me refiero a que ningún profesor, autoridad ni estudiante pensaba que esto se iba a producir, ni que iba a tener las consecuencias que tiene en el campo de la educación. Con lo cual, nada de lo que está sucediendo ahora estaba premeditado y podríamos decir que estamos viviendo una situación de hospital de campaña educativo en el que los profesores, las universidades, incluso los gobiernos, están intentando superar con el mínimo daño posible el actual semestre.

-¿Cómo evaluar entonces virtualmente en esta «situación de hospital de campaña educativo»?

-En verdad es en función de cómo se diseña un curso, que se lo va a evaluar. Son dos caras de una misma moneda. Si el diseño del curso presencial había sido un a-diseño, por decirlo así -porque era  simplemente la transposición de contenidos de un libro a través de una serie de conferencias presenciales-, seguramente la evaluación iba a ser una de control de la identidad a partir de una respuesta de carácter memorístico relacional o la realización de algún tipo de problema. Al haber cambiado las condiciones del diseño, -puesto que ya no se van a dar estas conferencias presenciales-, el sistema de evaluación previsto chirría, chirría todo.

Lo que hay que hacer ahora seguramente es algún apaño para que los diseños que estaban previstos en presencial como transposición de contenidos, acaben teniendo una evaluación virtual. Buscar un sistema de recuperación de la información que ha llegado al estudiante, leyéndose un libro, un artículo, leyéndose recursos en internet, más que escuchando las grabaciones del profesor o sus videollamadas de 90 minutos desde el salón de casa.

Si alguien quisiera crear un diseño de evaluación online de verdad, debería rediseñar su propio curso para que la evaluación tuviera mucho más sentido.

-¿Qué papel juegan las concepciones de enseñanza/aprendizaje en los cursos online?

-Esta pregunta pone el dedo en la llaga, porque uno de los elementos fundamentales de la educación online -respecto de la presencial- es ese foco sobre el diseño instruccional. En la buena educación online el centro es el estudiante, porque es sobre él que gira el diseño. En cambio, en la educación presencial, habitualmente el centro es el profesor, lo bien que da una clase, lo bien que traslada sus contenidos.  

-¿Qué aspectos contempla ese diseño instruccional online?

-Cuando un profesor planifica el aprendizaje de un curso online, plantea cuál es el tipo de interacción, cuál es el tipo de actividad que va a hacer el estudiante. A partir de ahí,  piensa cómo lo va a acompañar en cuanto persona que sabe un poco más de la cuestión,  cómo lo va a acompañar a partir de los recursos de aprendizaje que pone a su disposición y cómo lo va a acompañar en la interacción con el resto de los estudiantes del grupo. En los cursos virtuales el diseño del trabajo del estudiante es mucho más elaborado, con una evaluación formativa y entrega contínua de trabajos y actividades.

-¿Cuáles serían los SÍ y los NO de un sistema de evaluación dentro de ese diseño?

-SÍ a que el estudiante esté en el centro, de verdad. Eso significa que diseño para él, lo acompaño todo el rato, procuro que aprenda y obtenga competencias y capacidades, no que me devuelva la información al final del curso a través de un examen memorístico. Cuando el estudiante está en el centro y se maneja con un dispositivo celular, todo tiene que estar en el celular, porque él va a decidir en qué momento va a aprender y cuándo aprende.

NO  a copiar el sistema que tenemos en la educación presencial porque realmente eso aporta muy poco. Es como si los diseñadores de los teléfonos inteligentes hubieran hecho un teléfono sólo para llamar. Hicieron un teléfono teniendo en cuenta que teníamos tecnología de bolsillo y que íbamos a llevarnos la tecnología a todas partes, entonces incorporaron un montón de servicios que ni siquiera imaginábamos. Eso es lo que hace el online: incorporar un montón de servicios inimaginables en el presencial.

 -¿En qué momento o momentos del proceso de enseñanza/aprendizaje se deben realizar las evaluaciones?

-Esto es ya casi una percepción personal: La vida nos evalúa en cada minuto. Cada frase que decimos, cada gesto que hacemos, cada palabra que comunicamos, hace que nuestro entorno social nos esté evaluando. En los procesos de aprendizaje yo diría que es lo mismo. En cada momento del proceso de aprendizaje el estudiante puede ser evaluado, de hecho está siendo evaluado. Con lo cual no me esperaría al final en una prueba después de catorce o quince semanas de aprendizaje sino que en cada minuto, en cada comunicación, en cada correo, en cada mensaje, en cada pregunta, estamos viendo cómo el estudiante está aprendiendo.

-¿Qué instrumentos o estrategias concretos de evaluación virtual existen? ¿Qué plataformas, qué aplicaciones?

-Yo diría que en el momento en el que estamos, de reflexión sobre lo que es la educación online, las plataformas y las tecnologías no son lo más importante. Llevo 22 años trabajando en el mundo de la educación y de la comunicación online, y recuerdo momentos en los que realmente hablar del último LMS (learning management system), la última killer-app, nos hacía a todos más inteligentes. Ahora la cosa no va así. Ahora la tecnología a veces se convierte en una commodity, en un facilitador de las buenas o malas ideas que tengamos los seres humanos que procuramos que otros aprendan. Entonces aquí yo diría cualquier LMS acaba siendo bastante similar al resto y, si me apurara, yo diría que seremos libres de verdad y aprenderemos de verdad cuando no nos haga falta un LMS, cuando no nos haga falta un edificio virtual que simule los edificios presenciales, sino que efectivamente el estudiante esté donde esté, haga lo que haga, pueda aprender en cualquier momento porque va a tener a alguien que lo acompaña en su camino del conocimiento.