#MILGlobalUnderstanding

#RethinkingHumanHorizon

Entrevistas

Nussbaum: «Sin cambios en las facultades de educación, los futuros maestros no estarán preparados»

El académico y experto en el uso de las tecnologías en el aula se muestra escéptico sobre la reforma educativa chilena y subraya que la tecnología es tan solo una herramienta más
Nussbaum_dins
A Miguel Nussbaum le preocupan la brecha digital y la formación de docentes. Foto: Pontificia Universidad Católica de Chile.

Chile es el país mejor posicionado en América Latina en términos educativos. O así lo defiende Miguel Nussbaum, académico en la Escuela de Ingeniería de la Pontificia Universidad Católica de Chile, donde desempeña su labor como docente e investigador en el ámbito de la tecnología y la educación. Nussbaum se expresa sin pelos en la lengua sobre la reforma educacional chilena, el papel de las TIC en el aula, la industria de tecnología educativa o la labor de los docentes en este escenario tan cambiante. No defiende las TIC a ciegas ni es apocalíptico ante el futuro del sector, pero sí se muestra preocupado ante aspectos como la brecha digital, la influencia de la industria tecnológica educativa y la formación de los docentes.

Chile parece plantearse una amplia reforma educativa. Desde su punto de vista, ¿cuáles son los retos principales que se deben afrontar? ¿Qué opinión le merece la reforma educacional?

La reforma actual no tiene como objetivo central la calidad de la educación sino la estructura del sistema y su financiamiento. Esta reforma no apunta principalmente al problema central.

Participa como asesor en el diseño de un plan para la integración de la tecnología en la educación, en el marco de esta reforma. ¿Cuáles son, a grandes rasgos, los aspectos más importantes a tener en cuenta? ¿Y qué objetivos hay que alcanzar?

Sí, participo en un consejo que debe plantear una agenda digital para la educación. Desde mi perspectiva, la primera prioridad es llevar a las facultades de educación a una práctica educativa donde el alumno sea actor central de su aprendizaje y que integre las tecnologías en su quehacer. La meta, muy ambiciosa, es muy difícil de lograr. Mientras no se produzca un cambio estructural en las facultades de educación, los futuros maestros no estarán preparados para las necesidades de hoy (y menos aún para las de mañana).

Hay fuerzas que quieren introducir la programación en el currículo. Yo estoy en contra porque el currículo ya está sobrecargado y porque no tenemos los profesores para enseñar pensamiento algorítmico; enseñar a codificar definitivamente no lo debemos introducir en la escuela. Una alternativa es que el estado trabaje junto a la empresa y ofrezca un currículo y un marco evaluativo para transformar los colegios técnico-profesionales (enseñanza media) que lo deseen en escuelas que ofrezcan un grado serio de programador, carrera que crecientemente es necesaria y de los cuales hay insuficiencia mundial.

Debemos asegurarnos de que los alumnos se apropian de las materias que ven en la escuela, que son capaces de transferirlas a su propia realidad

Recoge en el libro Diálogos para una nueva escuela en Chile: el auge de la educación que el currículum debe adaptarse a las necesidades locales, por lo que es preciso que exista un “currículum esencial” que todos los alumnos puedan completar al acabar la etapa educativa. ¿Cuál son los aspectos más relevantes que se deberían recoger en él? ¿Qué aspectos relacionados con la tecnología deben tenerse en cuenta?

El problema no es solo el cómo, si no el qué. Mi punto no es conocimiento o competencias. Mi punto es que nos aseguremos que los alumnos se apropian de las materias que ven en la escuela, que son capaces de transferirlas a su propia realidad. Si no, el mensaje que perdura en el tiempo, y que hoy está presente, no solo es “lo relevante es cumplir, más que hacer bien la tarea” sino que también construyes diariamente la frustración y la rabia al tener alumnos que están muy distantes del discurso escolar.  ¿Y cuál es esa materia que debemos pasar? Lo debe definir cada comunidad según su objetivo de sociedad. No pongamos la carreta delante de los bueyes.

Mientras no logremos este cambio, seguiremos construyendo sociedades que no creen en el sistema y ciudadanos que esperan que otros les ayuden a cubrir sus necesidades llenos de frustración y rabia.

Miguel Nussbaumm_Aika
Nussbaumm, durante la presentación de su libro. Foto: Pontificia Universidad Católica de Chile.

 

En los resultados de PISA 2015, Chile ha mejorado en comprensión lectora y se mantiene estable en matemáticas y ciencias. ¿Qué lectura hace de estos datos?

Chile es el país mejor posicionado en Latinoamérica. Pero eso no necesariamente habla bien de Chile. Si dos de cada tres niños, al salir del sistema escolar, no aprende los estándares mínimos definidos por el estado, tenemos un problema. Los otros puede que tengan un problema aún mayor…

La tecnología está irrumpiendo en la educación con una fuerza inusitada. ¿Cuales de ellas cree que tendrán éxito y servirán para mejorar los sistemas educativos? Y en las aulas, ¿qué tecnologías cree que son y serán en el inmediato futuro útiles?

Ustedes ya se habrán dado cuenta que en mi discurso la tecnología no está presente. Eso no significa que la tecnología no sea relevante. La tecnología debe ser entendida como una herramienta más que debe ser integrada con los recursos convencionales dentro de un marco constructivista. Los invito a ver este curso de nueve horas de video (gratuito) donde se desarrollan estas ideas.

Solo cambiando las prácticas en la universidad podremos cambiar las prácticas escolares

¿Qué debe cambiarse en los centros educativos para aprovechar el potencial de la tecnología aplicada a la educación?

Si un futuro profesor estuvo doce años con un profesor frontal en la escuela, y después otros cinco años con un profesor frontal en la universidad hablando de constructivismo, difícilmente ese futuro profesor va a ser constructivista. Solo cambiando las prácticas en la universidad podremos cambiar las prácticas escolares, y recién allí la tecnología tiene un rol. Definitivamente la tecnología debe ser un medio y no un fin.

La industria de las TIC, sus grandes empresas, parecen plantearse, sobre todo, la maximización de beneficios y la comercialización masiva de sus productos. ¿Cree que está teniendo suficiente sensibilidad a la hora de enfrentarse a los problemas de la educación?

La industria tiene como objetivo generar utilidades más que preocuparse del bien común. Esto lo deben tener muy claro los responsables de la toma de decisiones y escuchar en lo que corresponde a la industria. Sin lugar a dudas, la industria ha sido escuchada más de la cuenta.

El aprendizaje analítico, los big data, la robotización… Todos estos desarrollos pueden beneficiar el aprendizaje y la educación. Pero no dejan de presentar riesgos como la la comercialización de la educación, la falta de privacidad, la denominada “supervigilancia”, la sustitución de las tareas docentes por máquinas… ¿Cual es su punto de vista al respecto? ¿Cómo deberían afrontarse estas amenazas?

Lo que más me preocupa es que la brecha (del adjetivo que quieras) está en aumento. Seguirá en aumento mientras no tengan todos las mismas oportunidades en la escuela. No siempre el hogar entrega el capital cultural requerido para integrarse al sistema. Hoy, la escuela tampoco.

Si el proceso de aprendizaje efectivo incluye tecnología no es lo relevante. Lo importante es que el alumno aprenda lo que es significativo para la sociedad y para él también

A lo largo de su trayectoria investigadora ha prestado atención a múltiples cuestiones relacionadas con la tecnología y la educación. ¿Cuáles han sido sus líneas de investigación principales? Y, ¿cuáles cree que serán las futuras?

Mi foco es cómo transformar los procesos de aprendizaje para tener un aula significativa done el alumno se apropie de las materias tratadas. Lo central no son los recursos utilizados sino el cómo se realiza esa práctica. Para mí el futuro debe ser un espacio de aprendizaje donde el alumno aprende, y no aquel que tenemos hoy donde parece que aprende, pero donde lo único que se logra es que el alumno se frustre por no conseguir los objetivos definidos por el sistema. Si el proceso de aprendizaje efectivo incluye tecnología no es lo relevante. Lo importante es que el alumno aprenda lo que es significativo para la sociedad y para él también.

Desde su punto de vista, ¿cuáles cree que han sido sus contribuciones más destacadas en su campo de investigación? ¿Cual de sus publicaciones aconsejaría leer con preferencia a los jóvenes investigadores y educadores?

Hay dos hitos en mi investigación. El primero es la introducción del videojuego en la sala de clase, en 1995. El segundo es en 2001, cuando introdujimos el trabajo colaborativo en grupos pequeños en el aula.

Además, existen otras contribuciones relevantes sobre la tecnología para el desarrollo de un aula colaborativa y constructivista, sobre el proceso de apropiación de la tecnología, los juegos educativos masivos interactivos en el aula, el aula interactiva, la integración de recursos convencionales y digitales en el aula, el libro efectivamente interactivo o el cine Interactivo. Y, finalmente, un libro reciente que denuncia el problema de la educación en Chile: Diálogos para una nueva escuela en Chile: el auge de la educación.

Usted alterna la investigación con la transferencia y con la asesoría a organismos públicos ¿Considera satisfactoria su experiencia en este terreno? ¿Cree que las autoridades educativas aprovechan convenientemente los resultados de la investigación?

Es fundamental que un investigador se involucre en la sociedad. Una investigación alejada de la realidad es espuria, aún más si es en la educación. El problema, más que las autoridades, son los investigadores que no saben llegar a las autoridades. No comprenden sus problemas ni su lenguaje.