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Entrevistas

Pere Ortín: «El periodismo no es el lugar donde buscar la verdad»

Foto cedida por Pere Ortín.

Cada año se celebra el 3 de mayo el Día de la Libertad de Prensa. Una fecha reivindicativa en la que reflexionar sobre el estado de la profesión. Una profesión que lleva años conviviendo con crisis económicas y de credibilidad. Pere Ortín, periodista y director de Altaïr Magazine, se muestra crítico y afirma que no es posible hacer un buen periodismo en situaciones precarias.

El Gabinete de Comunicación y Educación de la Universidad Autónoma de Barcelona organiza unas jornadas bajo el nombre «El periodismo de calidad en la era de la desinformación«. Unas jornadas en las que va a participar Pere Ortín junto a Martín Caparrós, escritor y periodista, Mar Abad, periodista y cofundadora de Yorokobu para reflexionar sobre la libertad de prensa en estado de alarma.

Desde Altair Magazine, ¿por qué tipo de periodismo se aboga?

Hacemos crónica periodística y cultura viajera con una perspectiva clara de tratar de acceder al mundo a través de la herramienta narrativa de los viajes y de la cultura como manera de entender el planeta en el que vivimos, nuestras culturas, nuestra comida, literatura… 

La crisis del coronavirus y las estrictas medidas de algunos gobiernos en relación de los datos, ¿ve peligrar la libertad de prensa en Europa?

Los peligros siempre están ahí. Lo que creo que sí puede aparecer más que en los últimos años es un cierto repunte de determinadas maneras de pensar el mundo que son muy desagradables para la mayoría. Sin eufemismos: la vuelta de los nacionalismos identitarios, de los fascismos, de los movimientos radicales de extrema derecha. Esa manera fea de entender la identidad, la lengua, la cultura de uno como mejor o superior a la del otro/a, creo que eso sí me da la impresión de que vuelve. Ojalá sea un péndulo que va y viene. La libertad de prensa se ve amenazada en el mismo momento en el que se ven amenazadas todas las otras libertades. 

«La libertad de prensa se ve amenazada en el mismo momento en el que se ven amenazadas todas las otras libertades»

¿Considera que los medios de comunicación pueden recuperar la credibilidad durante esta crisis?

Lo veo muy difícil si no son capaces de hacer otras cosas, si no se pone el foco otra vez en volver a contar la vida y la experiencia vital de aquellos seres humanos a los que, en teoría, nos dirigimos. Nos va a hacer falta muchísimo trabajo porque el prestigio puedes ganarlo razonablemente fácil, pero perderlo se pierde aún más fácil y lo hemos perdido de manera brutal. Estamos metidos dentro de un tsunami de aceleración completa de la actualidad todo el tiempo que es imposible de aguantar. Realmente ¿necesitamos tanto de todo, todo el día, todo el rato, a todas horas? La respuesta es no. Pasa por un decrecimiento importante en el ecosistema de medios, de historias, de noticias, porque si te das cuenta no nos acordamos de ninguna noticia de ayer. Todo el trabajo que hicimos ayer no ha servido de nada porque hoy está totalmente olvidado. Alguien me podría decir que eso siempre pasó. De acuerdo, pero al menos el papel del periódico de ayer servía para envolver el bocata. Ahora no hay ni bocata para envolver. 

Crisis económica, de credibilidad, ¿es posible realizar un periodismo de calidad en condiciones precarias?

No me siento concernido cuando hablan de determinada manera de un mal periodismo que lo hay en muchos ámbitos en España, en Europa, en América, en África. De la misma manera que también hay muy buen periodismo, posiblemente, cada vez mejor de lo que había en el pasado, pero como ahora hay tanto somos incapaces de seleccionar aquello que realmente nos parece bueno. Sí es verdad que ha habido una crisis brutal de sentido en esto que hacemos. El periodismo te va a dar muchas preguntas, te va a enriquecer la mente, te va a dar oportunidades de crecer como ser humano si está bien hecho, con rigor, con respeto, pero no es el lugar para buscar la verdad. Eso nos ha hecho mucho mal porque unos y otros, desde posturas enfrentadas ideológicamente, se han atribuido el derecho a escoger y decir la palabra verdad. Eso es un factor que nos obligaría a pensar sobre nosotros mismos de manera seria, sólida y también a asumir que no se puede hacer periodismo si os pagan 600 euros. Es intolerable. No se puede hacer periodismo si os tratan como semiesclavos, si os tienen atados a una mesa copiando las noticias de otros. No se puede hacer periodismo si no se va a la calle, si no se cuenta la vida de la gente, entonces ¿para qué servimos? 

«El periodismo te va a dar muchas preguntas, te va a enriquecer la mente, te va a dar oportunidades de crecer como ser humano»

¿Cómo valora la actuación de los medios de comunicación durante esta crisis del COVID-19?

En general los periodistas en su mayoría han intentado cumplir de manera honesta y rigurosa con su trabajo. Creo que hay que diferenciar entre periodistas y medios, porque la salud de los periodistas es razonablemente razonable y la salud de los medios es nefasta. Es intolerable que la televisión cuente los muertos como si fuera un partido de fútbol o que algunas radios retransmitan las muertes como si fueran una canasta de basquet. 

Ante la proliferación de fake news, ¿cómo puede superarlas el periodista?

Siempre me planteo el parto de la concepción del periodismo como una actividad intelectual basada en la duda, en los interrogantes, en el método, en el desarrollo de experiencias. Creo que sirve mucho para la construcción del periodismo para defendernos de todo ese tsunami de basura que nos llega cada día. Si lo lleváramos a la nutrición lo que nos pasa es que ahora somos obesos de información. Necesitamos plantear una dieta estricta de información y bien equilibrada para reducir nuestra ingesta informativa de forma clara, manifiesta y total, porque será la manera de reducir el colesterol y las grasas que a nosotros nos llegan en forma de fake news.