Lecturas

La escritura como un conjuro de la fantasía

Gianni Rodari y Daniel Cassany proponen en sus obras una aproximación interesante para llevar al aula
Fantasía_Aika
La escritura como conjuro de la fantasía. Foto: Shutterstock.

Contar historias es una necesidad ontológica de los seres humanos, y cuando el maestro centra sus actos pedagógicos y sus actos comunicativos en este principio, descubre una veta rica en posibilidades creativas y expresivas.

Tanto el educador como el estudiante, asumen diversos roles en el relato del conocimiento, a veces juegan a narradores, a veces a personajes, en muchas ocasiones los mismos teóricos que citan en sus discursos y en sus textos, hacen parte de esta urdimbre, de este tejido que implica contar la historia del conocimiento, y el conocimiento como historia, en una serie de relaciones que se asemejan a las narraciones orales y a las obras literarias en sus aspectos estilísticos como lo han explorado Hayden White o Peter Burke.

¿Pero cómo desarrollar estas habilidades?, pues dos autores clásicos recomendados por Aika son: Gianni Rodari (Gramática de la fantasía) y Daniel Cassany (La cocina de la escritura).
 

 

Los dos, que no los únicos, descubrieron que en los relatos se funda el mundo cuando la palabra se hace carne, en ellos se distrae a la muerte en la medida que se posterga el final, con los relatos o se construyen diálogos como puentes o se desatan guerras como quien levanta muros.

Son los relatos y las habilidades para elaborarlos con justicia poética como reclama Martha Nussbaum, los que nos sirven para enfrentar en gran medida nuestra angustia ontológica cada vez que tratamos de adaptarnos a los cambios del día a día, nuestra necesidad existencial y cognitiva por acceder a lo desconocido, y por resolver el mundo como acertijo.

Más allá de juntar letras y palabras, para Rodari la escritura como fantasía es una gramática en sí misma, una arquitectura, y para Cassany la escritura suele ser un conjuro como lo es la buena cocina, una alquimia de las palabras como si fueran los ingredientes, sus relaciones como si fuera el procedimiento de preparar un delicioso plato, y sus significados como si se tratara de las variadas formas de presentar el banquete ante nuestros comenzales.

Sus libros han trascendido las fronteras y son fuente de consulta y de trabajo, por la sencillez y los ejercicios prácticos que proponen a escritores nóveles, como a docentes y estudiantes. Los invitamos a hacerlos parte de sus prácticas y de sus clases.