Opinión

Aprender en ciudades  educadoras y creativas (1)

Foto: visitaterrassa.cat

Las ciudades son los espacios donde vive una gran parte de la población mundial, destino de muchas personas procedentes del entorno rural y lugares donde hoy se concentran ilusiones y oportunidades para mejorar las condiciones de vida. Se calcula que dos tercios de la población mundial vivirá en ciudades en el año 2050. Actualmente el 80%  ya vive a menos de una hora de alguna ciudad. Como ecosistemas humanos complejos, buscan adaptarse al futuro dando respuesta a las continuas tendencias que se observan y a las necesidades que se detectan, con la mirada puesta más allá. Además de las decisiones políticas, la educación es el gran recurso para formar a sus habitantes y la creatividad,  la innovación, la comunicación,  la tecnología y, sobre todo, los valores humanos, los grandes aliados para avanzar y mejorar la calidad de vida.

Las ciudades  intentan destacar por alguna denominación de moda, atractiva o novedosa, por tener iconos mediáticos (museos, esculturas, arquitectura peculiar, zonas verdes, un sky line ostentoso, etc.) que aumenten sus atractivos en cuanto a imagen, poder turístico o polo de atracción para personas y empresas. Ciudades creativas, abiertas, educadoras, 5G, high-tech, smartcitys o con apodos y estereotipos concretos (¿es fácil  identificar estos con la ciudad a la que se refieren?: de la luz, eterna, del amor, condal, gran manzana, del pecado, del juego, de la moda, villa y corte, prohibida, del viento, blanca).

Otro de los interrogantes es saber cómo esos perfiles que las identifican  pasan a la práctica y llegan a la ciudadanía que, a su vez, participa activamente de esas características porque las considera suyas (o no).

Como muestra de un caso concreto, fijémonos en una población para observar alguna particularidad del impacto y del efecto de sus dos denominaciones: al ya antiguo de “Ciudad educadora” (pertenece a la Asociación Internacional de Ciudades Educadoras – AICE- junto con 480 más de 35 países) se añade el reciente de “Ciudad creativa en el cine“, concedido por la UNESCO el 31 de octubre de 2017.  Nos referimos a Terrassa (Barcelona), la tercera población con más habitantes de Cataluña, después de Barcelona y L’Hospitalet de Llobregat. En esta primera aproximación al tema, remarcaremos algunos aspectos generales, a tener en cuenta también en cualquier núcleo urbano.

Educadoras

Cada 30 de noviembre celebra una nueva edición del Día Internacional de la Ciudad Educadora, con una muestra de actuaciones educativas desarrolladas en algunos centros docente (año 2017), que responden a la Carta con los principios de  la Organización. El objetivo común de este conjunto de urbes es la consecución de la llamada Agenda 2030 para un desarrollo sostenible, que otorga  gran importancia a la educación de calidad y para todos a lo largo de toda la vida. El gran trabajo de todas las instituciones, entidades y profesionales de Terrassa es evidente y comprobable.

No obstante, junto con las grandes palabras de los manifiestos y de los discursos al uso, al lado de los correspondientes indicadores que miden resultados, hay realidades que preocupan en cualquier núcleo urbano afectados por movimientos de población: por ejemplo la segregación escolar y la equidad, dos problemáticas que más se repiten en muchas ciudades. Aprender con y de las diferencias en un entorno inclusivo  no es fácil, a pesar de los grandes esfuerzos y medidas. Nadie  niega (al contrario)  la riqueza de las relaciones entre personas de otros países, entre distintos estratos sociales o económicos  pero la realidad a veces ofrece lecturas muy preocupantes.

La estructura arquitectónica de los barrios de cualquier ciudad, las zonas donde se asienta la nueva  población que llega, las políticas para establecer las correspondencias entre centros educativos de primaria y secundaria,  la “imagen de marca” (verdadera, falsa o mitificada) de cada barrio, de cada centro  y de cada red educativa (pública, concertada o privada), los criterios verdaderos  que tienen en cuenta las familias para elegir a dónde llevarán a sus hijas e hijos y el coraje de las autoridades políticas y educativas para proponer otros cambios más integradores, consensuarlos y defenderlos, son factores comprobables que sí que influyen en que una ciudad sea verdaderamente más o menos educativa, títulos oficiales aparte.

En la vida real se ha de notar que  cualquier reconocimiento, junto con las actuaciones políticas y el esfuerzo de los centros educativos y de la ciudadanía en general, influyen positivamente en la mejora de la convivencia de cualquier núcleo urbano. Todas y todos sumamos en el lugar en que vivimos.

Creativas

La creatividad es un referente muy valorado hoy, tanto a nivel personal como social. No obstante, quizá se esté convirtiendo en una palabra fetiche incorporada a la semántica actual, como si antes no hubiera habido tanta  o no se tuviera en cuenta, cuando gracias a la creatividad de las generaciones anteriores  estamos aquí y ahora, en el momento presente. Hoy la suma de creatividades impulsa la sociedad y es uno de los elementos que provoca el avance de  los núcleos urbanos.

En el caso de Terrassa,  el reconocimiento de la UNESCO potenciará aún más la actividad cinematográfica de la ciudad, con un pasado muy valioso, con un importante archivo nacional de películas, centros educativos que llevan años formando en cine y con un potente parque audiovisual para la producción y la dinamización de la industria afín.

Profundizar en la interpretación de las ciudades abre muchas líneas de trabajo, tantas como disecciones  se quieran hacer a tantos grupos humanos y actividades como se desarrollan en ellas. Las ciencias sociales y económicas tienen muchos campos donde focalizar sus estudios.

Educadoras y creativas

Uno de los ejes temáticos urbanos que no suele citarse en la larga lista de los que se analizan en congresos, jornadas y artículos de investigación  es el de la unión en una misma  ciudad de la vertiente educadora y la creativa.  Ambas hoy son imprescindibles.

En la próxima colaboración aportaremos puntos en que fijarse, focos de atención y algunas experiencias prácticas que demuestran cómo los vínculos entre educación y creatividad  pueden seguir una trayectoria que conduzca a la misma finalidad: el progreso urbano desde las aulas, con la educación como motor que impulse la participación del alumnado en la mejora de su ciudad.