Opinión

 Arquitectura como revelación pedagógica: nuevos desafíos para el proyecto 

Escuela Viales_Aika
Croquis de la escuela de Viale en Entre Ríos, Argentina. Foto: Estudio Cabrera Trlin.

La actualidad es un escenario muy propicio para repensar los espacios escolares en América Latina. A lo largo de los últimos años, se han destinado importantes recursos públicos a la construcción de nuevas escuelas. Sin embargo, aunque la región cuenta con una historia rica en experiencias pedagógicas innovadoras y en proyectos arquitectónicos de vanguardia, aún queda pendiente abordarlos en el cruce de la arquitectura con la educación, así como en la capacidad performativa y productiva que caracteriza a los espacios educativos.

En efecto, los programas recientes de construcción de escuelas no han sido acompañados por la necesaria revisión y reflexión respecto a las nuevas condiciones que modifican los escenarios pedagógicos, y por tanto, a sus arquitecturas. En este contexto, se hace necesario un análisis de los distintos factores que están impactando en el sistema educativo y en los proyectos de edificios escolares. Pensemos, por ejemplo, en las redes informáticas que han tensionado los vínculos entre arquitectura y educación al deslocalizar los puestos de enseñanza aprendizaje. Son nuevas tecnologías que han alterado, además, las formas de relación no sólo entre pares, sino con los maestros y con los espacios.

Por otra parte, es posible ver un desplazamiento hacia otros formatos de lo escolar. Encontramos propuestas pedagógicas innovadoras que se desplazan de los soportes habituales: escuelas no graduadas, escuelas de alternancia con tiempos en la escuela y en el campo, escuelas de movimientos populares, como el movimiento de los trabajadores sin tierra en Brasil y el movimiento de los desocupados en Argentina, entre otras. Estas experiencias, es decir, estos diversos modos de ser escuela, se articulan en torno a la pluralidad de vivencias infantiles y juveniles que contienen y al entramado de procesos sociales y culturales con las cuales se constituyen. Estas propuestas cambian de manera radical los criterios que han estructurado la escuela hegemónica: en primer lugar, se trastoca el grado como criterio ordenador del tiempo, el espacio y la actividad escolar; también se ve modificada la agrupación por edades, los tiempos establecidos para el estudio y la recreación, así como la estipulación de momentos para la graduación y pase de nivel en el año lectivo.

Para proyectar escuelas es necesario recordar las vivencias personales y colectivas, pero también desandar lo vivido para poder inaugurar otros futuros y abrirnos a nuevas experiencias

Frente a este panorama, pocos son quienes se han atrevido a formular nuevas preguntas, a proponer operaciones proyectuales estratégicas que alienten la reformulación de los supuestos programáticos y conceptuales de partida. En esta situación actual sería deseable contar con arquitectos que se arriesguen a proyectar re-fundando la arquitectura escolar, re escribiendo el enunciado del problema pedagógico y arquitectónico, propiciando estructuras más abiertas, flexibles, dúctiles y a la vez potentes y estimulantes, con amplia capacidad de adaptación ante situaciones no planificadas. Podemos afirmar, entonces, que para proyectar escuelas es necesario recordar, recuperar las vivencias personales y colectivas, pero también es preciso desandar lo vivido para poder inaugurar otros futuros y abrirnos a nuevas experiencias.

Este desafío requiere de un esfuerzo especial: desaprender aquello naturalizado e incuestionable, y así ir recuperando sentidos olvidados, dándole vida a otros nuevos. Es aquí donde parece oportuno volver a preguntarnos: ¿qué es la educación?, ¿qué significa educar?, ¿qué entendemos por saber?, preguntas que condicionan la perspectiva que finalmente otorgaremos al tema. Si, como sostiene Hannah Arendt, educar es habilitar la novedad, hacer lugar a los nuevos, pareciera clave proyectar y construir espacios de hospitalidad para los recién llegados al sistema. ¿Los nuevos colegios recuperan estos conceptos en sus proyectos, los habilitan en sus espacios e inauguran en sus prácticas?

Arquitectos y pedagogos se enfrentan al desafío de pensar edificios escolares donde habiten prácticas pedagógicas en toda su complejidad y riqueza

De hecho, los escenarios han cambiado y la escuela ya no parece contener todos los formatos y todas las demandas. ¿De qué forma y con qué estrategias podemos atender los imperativos del presente en los nuevos edificios escolares? Las respuestas son complejas y se visualizan no solo en proyectos arquitectónicos concretos sino en los debates teóricos que comparten reflexiones comunes. Arquitectos y pedagogos se enfrentan, hoy, al desafío de pensar edificios escolares donde habiten prácticas pedagógicas en toda su complejidad y riqueza.

Son todos los desafíos que nos han llevado a promover un espacio académico, la Carrera de Posgrado de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad Nacional del Litoral, FADU UNL, la Especialización en proyecto, planificación y gestión de arquitectura para la educación, pensada en un enfoque pluridisciplinar y con énfasis en América Latina. Un ámbito plural que busca promover el pensamiento de nuevos enfoques proyectuales, marcos potentes para el desarrollo de propuestas pedagógicas alternativas que ya existen en las grietas del sistema educativo. Se trata en suma de una invitación a ampliar lo pensable, a partir del desplazamiento de los viejos límites, ya sean físicos o simbólicos.

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