Opinión

De maestros y engranajes

Este el recuerdo de una maestra argentina que conseguía mover los engranajes del interior de los alumnos. Un claro ejemplo de cómo la pasión por la enseñanza consigue motivar la vocación hacia esta profesión
Imagen: Shutterstock.

Al momento de su recuerdo, “la Marchessi” dibuja sonrisas en los rostros de sus ex alumnos. Con una energía muy suave y con plena comprensión de la naturaleza adolescente, ella enseñó por décadas una de las asignaturas más aburridas para la mayoría de los volátiles jóvenes: Geografía Económica. En esta asignatura se condensan conceptos y nociones que, a las 9am, tienen un considerable poder somnífero. Pero con ella no era tan difícil mantenerse despierto. Siempre iniciaba sus clases con algún simpático y a la vez irónico chiste coyuntural. Teníamos clases los lunes, lo que daba lugar a su pregunta por nuestro fin de semana. Un minuto después, la clase estaba en marcha.

La última clase del año 2008, ella tomó la decisión de salirse del delimitado plan de estudios y exponer, o exponerse. En una clase magistral de noventa minutos nos enseñó por qué aquella fecha, 29 de noviembre, tenía tanto significado para una nación lejana. De manera esquemática y sencilla, mencionó algunas fechas y palabras claves: sionismo, 1948, Guerra de los Seis Días. Quizás también mencionó algún Tratado de Paz; sabiamente allí no se detuvo. En lugar de plantear el conflicto árabe-israelí con la misma metodología que se usa para explicar la Conquista Española o la Revolución Francesa, ella nos acercó al sufrimiento de las poblaciones en guerra. Lo extrajo de aquel espacio aislado e imaginario que son los manuales de Historia, y lo volvió más real. Más posible. Más movilizante. De repente, todas las nociones y conceptos abordados a lo largo del año en Geografía Económica se acomodaron en un mismo plano, dotándose ahora de verdadero sentido. Petróleo, Nacionalismos, Canal de Suez, recursos no renovables, Oferta y Demanda.

“Me contó que en su juventud los Estudios Internacionales y la Diplomacia eran “cosa de hombres”, y que por eso decidió volcarse a la docencia”

La exposición resultó muy interesante y reflexiva para todos. Pero para mí, fue fascinante. Me surgieron demasiadas preguntas, y en el recreo le pedí que me contara más sobre Palestina. ¿Cómo era aquello posible? ¿Qué se podría llegar a hacer al respecto? Me contó que en su juventud los Estudios Internacionales y la Diplomacia eran “cosa de hombres”, y que por eso decidió volcarse a la docencia. Luego me recomendó que indagara sobre la carrera de Relaciones Internacionales, inexistente en mi abanico de opciones consideradas. Creo que hasta ese momento, yo tenía pensado estudiar Derecho.

“Estas pequeñas acciones, desapercibidas por su simpleza, tienen la fuerza de mover engranajes al interior de los alumnos”

Las temáticas vistas en Geografía Económica sólo despertaron la curiosidad de unos pocos. Pero tal vez, paralelamente en un aula vecina, otro docente, con pasión y convicciones, también se desplazaba de lo establecido por un día y destapaba las inquietudes de “unos otros pocos”. Me gusta pensar que secuencias de este tipo se estaban dando en simultaneo, en cualquiera sea la asignatura. La exposición del 29 de noviembre de 2008 me demostró el impacto que puede tener un educador en las elecciones y futuro de un alumno. A mí, en particular, me facilitó el encuentro con la vocación. Estas pequeñas acciones, desapercibidas por su simpleza, tienen la fuerza de mover engranajes al interior de los alumnos. Me considero un ejemplo de ello.