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Opinión

Valores que defendemos en AIKA

El nuevo panorama educativo debe pasar, principalmente, por una educación inclusiva, crítica, democrática y para la paz
Transformar la educación
Creemos una educación basada en un fuerte sentido de la fraternidad universal y de la solidaridad que reclama un mundo global cada vez más conectado. Foto: Shutterstock.

En AIKA sabemos que para transformar la educación será necesario atravesar un tiempo de turbulencias, interrogantes, búsquedas, indagación, exploración y experimentación. Un tiempo en el que las dudas y las incertidumbres pesarán tanto como las convicciones y la seguridades. Pero pese a todo, también sabemos que hay que aventurarse decididamente a recorrer nuevos caminos.

Hay que anticiparse y hay que innovar con plena conciencia.

Para ello se requiere un cambio de valores y un programa de profundas reformas que no pueden demorarse. AIKA nace para apoyar este cambio y estas reformas.

Pero, ¿qué valores y principios apoyamos y defendemos?

Inclusión y desarrollo personal, 

En primer lugar, el de la educación inclusiva democrática.

Defenderemos una educación que abarque a toda la población –en todo el mundo– y que considere a todos por igual, con los mismos derechos y responsabilidades. Una educación sin discriminación alguna Ni de género, ni económica, ni social, cultural, religiosa o geográfica.

Solo mediante este tipo de educación se  realizará la vocación intrínseca de igualdad y de justicia inherente a cualquier proyecto auténticamente humanista. Y solo así se logrará afianzar los valores de libertad, movilidad, apertura, tolerancia y fraternidad universal que son esenciales hoy en día.  Y serán más esenciales en el futuro.

En segundo lugar, creemos en una educación que tome como objetivo central el pleno desarrollo de la persona –por tanto, de sus capacidades– y el de las comunidades y sociedades en que vivimos.

Una educación, por tanto, centrada en la persona y en su autonomía. Capaz de adaptarse a la pluralidad de circunstancias individuales y contextuales. Pero, al mismo tiempo, una educación basada en un fuerte sentido de la fraternidad universal y de la solidaridad. Valores estos que son cada vez más reclamados por el mundo global en el que nos movemos.  

AIKA apuesta por una educación que abarque a toda la población y que considere a todos por igual

 

Integralidad del conocimiento

En tercer lugar, estamos convencidos de que la educación debe ser integral, holística. Que ha de tomar muy en cuenta la integridad de la persona y del conocimiento humano. Que, por tanto, ha de rechazar la división artificial en disciplinas y la fragmentación de las ciencias, y, por el contrario, ha de reivindicar la profunda unidad del saber.

Una educación que se base en la consideración de que el saber –en forma de artes, humanidades, tecnologías y ciencias– constituyen un cuerpo integrado, inseparable. Un cuerpo de conocimientos que debe contribuir, siempre, al progreso humano global.

Comprensión de la realidad, base ética, ciudadanía democrática y apuesta por la paz

En cuarto lugar, sostenemos que la educación tiene que favorecer la comprensión profunda de la naturaleza y la realidad del ser humano y sus problemas.

Tiene, por tanto, que apostar por el análisis sistemático y racional del pasado y del presente.  Y, al tiempo, potenciar la imaginación y el espíritu crítico.

En este sentido, la nueva educación debe aunar la conciencia histórica y el sentido de la actualidad con la apuesta por la exploración racional y rigurosa. Debe apostar por la invención pertinente, por la creatividad y por el sentido de la innovación y del cambio.

En quinto lugar, defendemos la idea de que la nueva educación tiene que apoyarse una sólida base ética, centrada en un humanismo amplio y comprensivo, y en la consideración y el respeto por la fuerte conciencia moral del ser humano. 

La nueva educación debe apostar por una conciencia fraguada tanto en la dimensión espiritual como en la práctica. Una conciencia que ha de moverse entre los valores compartidos y estables y la aceptación del cambio y de la mutabilidad.

Finalmente, pero, por encima de todo, defendemos una educación orientada a la construcción de una ciudadanía universal y democrática, con una esfera pública pacífica, transparente y participativa. Una esfera pública constituida sobre la base del respeto y la realización global de los derechos humanos y sobre la base de la paz.

Son estos valores los que AIKA defiende, comparte, y compartirá, con el conjunto de la comunidad educativa.