Opinión

Menos inmersión, más segregación

Soy otra persona cuando hablo en castellano. I feel different when I speak english. Euskaraz hitz egiten dudanean, ordea, ni naiz (cuando hablo en euskera en cambio, soy yo). Això no vol dir que no m’agradin les llengües. Todo lo contrario, estoy muy orgullosa de ser plurilingüe.

Siempre he tenido cierta sensibilidad con esto de los idiomas. Siento que son la máxima expresión de una identidad; una conexión con un territorio, cuyas fronteras las eliges tú. Las lenguas son reflejo de diversidad y de entendimiento y nos aportan riqueza tanto a nivel individual como social. Cada lengua lleva detrás generaciones de familias, símbolos comunes, sentimientos de pertenencia y complicidad entre la comunidad de hablantes. Son, en definitiva, nuestro hogar.

Soy de Euskal Herria y mi lengua materna es el euskera. Vivo y hablo en ese idioma porque me representa. A su vez, con su uso, estoy defendiendo todos los idiomas del mundo, por eso, cuando las intentan silenciar, de un modo u otro, me silencian a mi también. Quiero que me hablen en catalán en Cataluña y en gallego en Galicia.

El Gobierno Español, con competencias en la Conselleria de Ensenyament de la Generalitat, a través de la aplicación, aún vigente, del artículo 155 de la Constitución, quiere que el castellano también sea lengua vehicular en Cataluña. Para que, así, las familias que quieran que sus hijos e hijas estudien en castellano, tengan la libertad de hacerlo.

Mi educación, hasta la universidad, ha sido en euskera, en cambio, la calle, los medios, las tiendas, las autoridades… se han dirigido a mí en castellano y no ha sido mi elección. Me cuesta creer que los portavoces que defienden este cambio estén convencidos de lo que dicen. Está demostrado que el modelo de inmersión lingüística es beneficioso para el estudiante catalán, que en vez de entorpecer el aprendizaje del castellano, lo mantiene en la media española o incluso por encima de otras comunidades. (Consulta los resultados de las pruebas anuales de competencias lingüísticas que realiza el Ministerio de Educación de la Generalitat). Entonces, ¿qué pretenden? Desde mi punto de vista, esto no es más que un acto contra la identidad catalana para desarraigar a los jóvenes de su pueblo. Desde una visión más general, es un ataque contra la diversidad cultural con intención de homogeneizar a la sociedad. No respeta, pues, los objetivos de la Agenda 2030 de la UNESCO, en la cual el uso de la lengua materna en el proceso de enseñanza y aprendizaje adquiere especial relevancia de cara a la promoción y preservación de la diversidad lingüística.

“El uso de las lenguas maternas en el marco de un enfoque plurilingüe es un componente esencial de la educación de calidad, que es la base para empoderar a las mujeres y a los hombres y a sus sociedades”. Irina Bokova, ex directora General de la UNESCO

Están jugando con la educación y esto no es un juego ni depende de unos pocos. La educación es el futuro, consiste en dotar de armas para el desarrollo pleno del alumnado, y, por consiguiente, el de la sociedad. Es más, no podemos hablar de educar si nos centramos solamente en la mente y dejamos de lado el corazón. Al igual que las lenguas nos construyen, nosotros construimos una sociedad diversa a través de su uso, pues aflora la diversidad y se amplía la visión desde diferentes perspectivas. Si el objetivo es que trabajemos todos hacia el mismo rumbo, dejad de prohibir e imponer, por favor.

Para terminar, me gustaría, a través de este artículo, poner en evidencia decisiones políticas camufladas. El derecho a decidir debería ser libre en todo el mundo, por supuesto, pero todos sabemos que la ley es más estricta con algunos, incluso en los países más democráticos. Yo, como vasca y hablante de euskera, tengo que justificar mi posición de “víctima” continuamente. El inglés es importante, pero el catalán, el euskera o el gallego, no. Se nos llena la boca defendiendo el patrimonio lingüístico, libertades y derechos, pero, a la hora de la verdad, hablar en el idioma del pueblo, se vuelve secundario. Estoy cansada de que la gente vea en un requisito de idioma una imposición. Es cansino e injusto ser parte de una minoría y tener que estar siempre luchando por tus derechos. Una lucha constante y en mi propia nación. Por eso, me resulta muy doloroso que en los casos como el de querer modificar el modelo de inmersión lingüística en Cataluña, los responsables se consideren víctimas. Básicamente, porque no es cierto y la mentira no es lícita, y mucho menos en términos educativos.

Acordaos que, otra vez más, la piedra está sobre nuestro tejado. En el tejado de quien trabaja para el país sin ayuda de él.

1 comentario

Clic aquí para publicar un comentario

  • Muchas gracias por tu artículo, Arrate. De verdad, me hizo reflexionar en torno al tema. La situación lingüística en España es peculiar, y en mi humilde opinión, el gobierno español debería de estar absolutamente orgulloso de tanta riqueza y plurilingüísmo que hay en el país…Resulta triste si alguien no es capaz de apreciarlo…