Opinión

“La Bella y la Bestia”: revisión de una historia casi tan antigua como el tiempo

Creo que a muchas personas nacidas entre las décadas de los 80-90 tan sólo la mención de La Bella y la Bestia les trae recuerdos de la infancia. Al menos, es así en mi caso. En el año 1991 se estrenó la película de animación del estudio Disney bajo este mismo título, una auténtica obra maestra llena de luz, colores y bondad. Sin embargo, yo no la vi hasta 1998 cuando apenas tenía 6 años. Más tarde, al inicio del nuevo siglo, siendo ya colegiala, pude disfrutar de ella por primera vez en la versión original y en lengua inglesa. El año pasado ya la utilicé como recurso en clase de inglés con mis alumnas de 10 años tanto para mejorar diferentes competencias suyas en este idioma, como para hablar con ellas de los valores que transmite el filme. Con lo cual el cuento de La Bella y la Bestia para mí siempre ha sido una referencia maravillosa a la infancia y a la esperanza.

A muchas personas nacidas entre las décadas de los 80-90 la mención de La Bella y la Bestia les trae recuerdos de la infancia

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Una vieja historia con un toque moderno

En 2017, justo 26 años después del estreno, La Bella y la Bestia de Disney da vida a otra versión, pero esta vez en imagen real. Es bien sabido que existen varias interpretaciones de esa particular historia de amor, cuyo origen pertenece a un cuento de hadas de 1740 de la escritora francesa Gabrielle -Suzanne Barbot de Villeneuve. No obstante, como afirman los mismos creadores de la película de 2017, ellos con su labor pretendían construir una versión modernizada de la animación de Disney y, por lo tanto, no querían cambiar el guión. Según las palabras del director Bill Condon, al principio no sabía como era posible perfeccionar la cinta de 1991 pero luego se divisó el camino. El resultado de aquel asiduo trabajo lo podemos contemplar en todos los cines esta primavera. Un fascinante espectáculo posmodernista, que nos brinda tanto los momentos de la más pura alegría, como los episodios tristes cuando cuesta mucho contener las lágrimas. Y a todo eso, podemos añadir el deleite que recibimos de la música, la hermosura de las imágenes y el suntuoso vestuario. Pero, sobre todo, cabe destacar la excelente interpretación de los actores.

Los protagonistas

Emma Watson es una actriz muy querida y respetada tanto por el público anglosajón como en el resto del mundo, y nos muestra una Belle atrevida, rebelde, soñadora y bondadosa, siguiendo la pauta de la versión de 1991, pero a la vez aportando su propio espíritu vital y un carisma irresistible. La Bella de Emma es un símbolo de encanto y ternura femeninos pero también de fuerza y libertad. Ella lucha por sus sueños y no deja que los prejuicios de las gentes del pueblo pequeño la puedan. Dicen que la actriz rechazó llevar los zapatos de tacón por su convicción de que los zapatos de campesina serían más apropiadas para su heroína.
El otro protagonista del filme –la Bestia– es interpretado por el  también actor británico Dan Stevens, que hizo un trabajo muy profundo con su personaje. En una de las varias entrevistas que ha concedido a la prensa, confiesa que el rodaje fue un auténtico desafío porque casi siempre tenía que llevar puesto el traje de la Bestia de 18 kilos, y así era aún más difícil mostrar la parte romántica de su héroe. Sin embargo, como podemos ver, el esfuerzo del actor es latente, el príncipe hechizado y transformado en bestia, en unas secuencias nos presenta una auténtica fiera sin piedad, mientras que en otros episodios, gracias a la influencia de Belle, se convierte en alguien muy cariñoso y compasivo.

Es un hecho digno de mencionar que la adaptación de 2017 se adentra más en el pasado tanto de Belle como de la Bestia

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Además, es un hecho digno de mencionar, que la adaptación de 2017 se adentra más en el pasado tanto de Belle como de la Bestia. Llegamos a conocer en detalle cómo el príncipe vivió antes de recibir su maldición y también descubrimos que Belle nació en París y que su madre murió de la peste poco después, cuando en la animación de 1991  la figura de la madre de la joven no llega a mencionarse. Sin embargo, en la reciente versión, su espíritu está presente en toda la trama reforzando los valores de sacrificio y amor.

La celebración del cine musical

No es ningún secreto que la música y el canto desempeñan un papel importante en la película de 2017. En general, la famosa banda sonora escrita por Alan Menken viene conservada desde 1991 con algunos retoques como es el caso del tema principal Tale as Old as Time y añadiendo unos temas nuevos. Por lo tanto, tenemos una magnífica oportunidad de disfrutar de las bonitas voces de los actores, de su emocionante canto y de la música que llega al corazón. Y principalmente por esa misma razón, es aconsejable ver La Bella y la Bestia(2017) en la versión original en inglés, para poder zambullirse por completo en el fabuloso mundo representado.

Todos estamos muy acostumbrados a que la calidad de la producción del estudio Disney sea muy alta, y esta versión de La Bella y la Bestia no se queda atrás. Habría que destacar especialmente la labor de figurinistas y diseñadores de moda, que hicieron que cada detalle contribuyese a la idea principal y a una imagen homogénea.

La historia de La Bella y la Bestia, un espacio para educar

Desde el punto de vista profesional, la película de Disney de 1991 siempre me ha parecido adecuada para inculcar tanto a niños como a adultos la importancia del amor, la amistad, el sacrificio y la lucha por los sueños. En este sentido, la versión de 2017 resulta todavía más propicia puesto que conserva los mismos valores que antaño, pero aporta nuevos puntos de reflexión: principalmente la igualdad social.

La película de Disney siempre me ha parecido adecuada para inculcar tanto a niños como a adultos la importancia del amor, la amistad, el sacrificio y la lucha por los sueños

En primer lugar, se representa la igualdad de género, un tema muy discutido actualmente. Por lo general, al personaje de Bestia lo tildaron de machista, pero aún así, en el filme somos testigos de que Belle se rebela contra su comportamiento y al final, consigue transformarlo. Los más machistas de todos son el pretendiente de Belle, Gastón, y la mayoría de los habitantes de aquella aldea francesa. Con sus acciones y palabras tratan de imponerle a Belle la idea de que la única aspiración que la mujer debe tener en esta vida es la de ser esposa y madre.

En una de las secuencias, cuando Belle está enseñando a leer a una niña, todas la miran como a una loca negando la necesidad de adquirir conocimientos a través de la lectura. Pienso que hasta en siglo XXI estos prejuicios sobre la sumisión de la mujer al marido y el rechazo a su propio desarrollo intelectual todavía perviven.
También la película de 2017 pone de manifiesto, aunque de una manera implícita, temas como la homosexualidad y la igualdad de razas.

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No obstante, su mensaje principal está enfocado en la capacidad de ver belleza en interior y no fiarse de apariencias. Gastón, siendo “el rompecorazones del pueblo” en realidad provoca la aversión por sus ínfimas ideas  y la pobreza de sus valores interiores. Sin embargo, el príncipe convertido en Bestia muestra su alma sensible y bondadosa en la mayoría de las secuencias.

Con certeza, La Bella y la Bestia de 2017 es una verdadera obra de arte que reinventa el viejo y querido cuento haciéndolo todavía más vivo.