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Cinco startups que están revolucionando la educación

El sector tecnológico y el educativo empiezan a ir de la mano. Varias empresas presentan estos días sus propuestas, en las que los dispositivos son los aliados para facilitar la vida a escuelas, alumnos y familias
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Estas son algunas de las empresas emergentes que podrían revolucionar la educación. Foto: Shutterstock.

El sector educativo se reivindica en el evento de empresas emergentes 4YFN (4 Years From Now), celebrado durante esta semana en Barcelona en el marco del Mobile World Congress. Si bien la tecnología ya no pretende ser un fin en sí misma en el mundo educativo, sí es un medio para conseguir objetivos de aprendizaje. Además, puede facilitar el contacto tanto entre profesionales de la educación como entre docentes y familias. De esto se han dado cuenta las empresas que estos días exhibían sus proyectos en este congreso de startups, que han presentado sus propuestas a inversores y un público que, curioso, se ha acercado a conocerlas.

Presentamos a continuación algunas de ellas:

Codelearn es una startup que enseña a programar a niños y jóvenes. Está formada por varias academias donde los más pequeños acuden para aprender programación y pensamiento computacional. Su cofundador, Bernat Foj, explica: “Estas habilidades ayudan a estructurar el pensamiento, y es bueno aunque no tengas intención de dedicarte a ello”. Desde su equipo, que viene en gran parte del sector tecnológico, condensan la información que quieren que los niños aprendan y le dan un enfoque gamificado, creando una plataforma donde pueden acceder para realizar ejercicios. “Aprender a programar se parece a aprender un idioma o a tocar un instrumento: es práctica”, defiende Foj. Por eso las sesiones que proponen desde Codelearn no son magistrales, sino que un tutor acompaña el aprendizaje del alumno para que incorpore habilidades de forma práctica.

Desde Codelearn, Foj defiende la educación en programación en el sentido más amplio: “Debería ser obligatoria. En España se va poco a poco, hay iniciativas pero hace falta un enfoque más global y decidido. No podemos quedarnos atrás como nos pasó antaño con el inglés”. Del mismo modo, desde la empresa son conscientes de la falta de mujeres en el sector, el conocido como gender gap, por lo que muestran su compromiso buscando nuevas inniciativas para acercar a las niñas a un mundo donde predomina aún el género masculino.

Dos madres emprendedoras se conocieron cursando un máster y detectaron la necesidad de disponer de una plataforma que aglutinase una gran variedad de actividades extraescolares. Y se lanzaron. De ahí surge Afterscool, una startup con sede en Barcelona que nace justamente de una necesidad personal. “En un momento en que los padres están conectados, el mundo de las extraescolares está en un punto muy analógico”, explica Anna Revenga, cofundadora de la empresa.

Por el momento, cien empresas de Barcelona confían en ellos. Se trata de academias de robótica, de danza, de skate… En la plataforma de Afterscool, los padres pueden descubrir actividades, ver horarios, plazas disponibles, precios y contratar de forma online con pocos cliks. Además, se ofrece una opción para valorar el centro y ver opiniones de otros padres.

Para sus fundadoras no resulta fácil ser mujer, madre y emprendedora, pero también, explica Anna Revenga, “tenemos una visión clara de cambiar el mundo de las extraescolares y aportar mucho valor a las familias, por lo que la motivación es muy potente”.

“¿Cuánto dinero has ganado con tu tesis? La respuesta más probable es ‘nada'”. Con esta pregunta se comprende bien el sentido de esta startup de Sri Lanka . My Thesis es una plataforma que conecta a investigadores que han realizado una tesis con empresas, universidades, inversores o académicos de todo el mundo. La plataforma funciona de la siguiente manera: el propietario de la tesis sube su material en la web y desde ahí recibe notificaciones de las empresas interesadas en ella. My Thesis se ocupa de garantizar una buena comunicación entre ambas partes.

Por otro lado, si una empresa interesada desea descargar una tesis de la plataforma para consultar un tema concreto, el propietario recibiría un ingreso por ello y la plataforma se quedaría un 20% del total. Esta cantidad, escalada a un gran número de usuarios haría, según sus fundadores, que el investigador ingrese dinero por su conocimiento sin tener que hacer nada. En todo caso, el objetivo principal de la startup es dar recorrido a las investigaciones universitarias más allá del ámbito académico, una tarea que parece estar aún pendiente.

Smart Schools es una plataforma de gestión escolar y comunicación para dispositivos electrónicos. Su objetivo es facilitar un espacio de organización del día a día del aula y comunicarse con las familias en tiempo real vía móvil o tableta. La empresa, impulsada desde Barcelona, permite a las familias llevar un seguimiento en tiempo real de la actividad de sus hijos en la escuela. Por ejemplo: cuando un alumno falta en clase, al padre o a la madre le salta un aviso vía app que les informa de la incidencia. Ellos tienen conocimiento de ello en tiempo real y pueden justificarla enviando un certificado médico, por ejemplo.

Pero la plataforma permite muchos otros usos para las familias, como recibir el boletín de notas de sus hijos, consultar la agenda escolar y sincronizar con la suya los eventos previstos, visualizar los exámenes, el horario de clases o el menú diario. Un control sobre la actividad de los pequeños y jóvenes por el que Sergio Luque, fundador y CEO de la startup, reconoce ser, seguramente, “los más odiados entre los adolescentes”. Aun así, se muestra convencido de que el sector educativo requiere un cambio en la forma de comunicación que se está utilizando, ya que las familias pierden información por el camino.

Para Luque, “la diferencia con otras plataformas es que es gratuita para el mercado escolar. Ningún colegio ni padres y madres pagan por ella”. Esto permite usarla a los centros con menos recursos que no pueden permitirse pagar la licencia de este tipo de plataformas. Pero un modelo basado en la gratuidad tiene, claro, un modelo que debe sostener la iniciativa. En este caso, Smart Schools presentará un canal donde los usuarios pueden adquirir productos con ciertas ventajas.

Por el momento, la plataforma está disponible para toda la educación preuniversitaria, incluyendo guarderías, escuelas de primaria y de secundaria. Tienen 60.000 usuarios en España y más de 500 colegios registrados en América Latina, donde están presente en más de veinte países y donde varios gobiernos han mostrado ya su interés.

Es una empresa dedicada a crear software educativo para niños y niñas. Su filosofía es hacer juegos, pero nunca puramente de entretenimiento, sino siempre con una base educativa. Sus producciones se dividen en dos ramas: la académica, con juegos que tratan contenidos curriculares, y la dedicada a valores, donde se abarcan aspectos como el medio ambiente, la alimentación, la higiene o la cooperación.

Des de Tap Tap Tales, su CTO Pau Ors explica que con el software que desarrollan pretenden aportar su granito de arena para que los juegos aporten más que puro entretenimiento. Pero sin renegar del valor educativo del juego ya que, según explica Ors, “si miras todas las corrientes educativas modernas, ningún niño aprende sin jugar. Se aprende jugando, y eso implica jugar con un palo y una piedra, jugar con el Monopoly, con una tableta… No creo en el aprendizaje sin la diversión”.