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Colegios sin muros: el estudiante es el centro del aprendizaje

El espacio educativo construido en el Colegio Fontán de Bogotá se rige por la educación relacional, formato educativo alternativo que ve el estudiante como el centro de la formación, prescindiendo de clases y dando al alumno libertad y autonomía total.

Por: Jennylind Pérez Vivas y Julia Victoria Vélez Llano para FocusEd

“La función del maestro será cambiante y flexible, pero no directiva” – Carl Rogers

La educación centrada en el estudiante, además de fomentar la autonomía, la capacidad creadora, el pensamiento crítico, reflexivo y analítico de los estudiantes, da la posibilidad a los alumnos de reconocer a sus compañeros como individuos valiosos, de encontrar en el entorno un ambiente de conocimiento. El docente crece con sus estudiantes y hace parte de procesos de aprendizaje significativo. El Colegio Fontán, en Colombia y el Plan de Educación Finlandés son dos ejemplos que muestran la viabilidad de este tipo de educación.

Cambiando el enfoque

Los profesionales de la educación constantemente buscan nuevas formas para innovar y ayudar a los estudiantes a convertirse en seres creativos, autónomos, capaces de participar activamente en la sociedad. La necesidad de una educación centrada en los educandos lleva al uso de diferentes recursos y estrategias.

Lo ideal es romper con el esquema tradicional de la educación, para incluir nuevas estrategias educativas centradas en el estudiante, su curiosidad y su espíritu investigador. La pedagogía no directiva, propuesta por el psicólogo humanista Carl Rogers en los años 1960, surge como respuesta. En esta, la formación de cada sujeto se realiza de acuerdo a sus características individuales, la cual debe acomodarse según la edad y las capacidades de los estudiantes.

La educación centrada en los estudiantes no es una utopía. El Colegio Fontán en Medellín, Colombia, y una propuesta de educación a nivel nacional, como es el caso de Finlandia, son evidencia de ello. Este tipo de educación tiene algunos rasgos característicos que se describirán a continuación.

Se invierten los roles

El docente debe convertirse en un maestro de ceremonias, un director de orquestas. Los profesores se transforman en observadores, guías, asesores, tutores, mientras que los estudiantes son los verdaderos protagonistas del aprendizaje. Se deja de lado la educación bancaria, y se abre el camino a una educación orientada por la curiosidad, la autonomía y la singularidad de cada ente del proceso.

En Finlandia existe una nueva ola denominada constructivismo o aprendizaje profundo, explica el profesor Joonas Hievanen (entrevista inédita, 2015). Esta se utilizará en el futuro para impartir las clases, en las que el profesor dejará tareas y seguirá el progreso de cada alumno, tomando distancia la enseñanza tradicional.

Atanasio Roldán, director académico del Colegio Fontán (Medellín), plantea en un diálogo reciente que “(…)el aprendizaje comienza con la exploración autodidacta del estudiante, y el tutor va entrando en el proceso cada vez más a medida que el proceso avanza, contando así con una mente preparada y motivada por parte del aprendiz, lo que permite realizar un aporte académico mucho más significativo y creativo (…) El tutor se halla no ‘enfrente’ de él, sino a su lado”.

Este cambio de roles busca maximizar el potencial de cada alumno y por esta razón la orientación de los estudios y el asesoramiento a los estudiantes se considera esencial. Es así como los maestros tratan a los estudiantes como individuos y les ayudan a desempeñarse de acuerdo con sus propias posibilidades. Los alumnos aprenden a experimentar el sabor del éxito y la felicidad de aprender. Este puede consistir en una enseñanza personalizada u orientada según sus necesidades especiales.

Entrevista a Julio Fontán 

En el Colegio Fontán, «los espacios son abiertos y cada alumno es autónomo a la hora de elegir cuando y qué aprende”. Esta autonomía va de la mano de las nuevas tecnologías, los alumnos del colegio utilizan todo tipo de dispositivos para gestionar el tiempo y sus metas, incluso afirma que “hoy en día prohibir el uso del móvil es como prohibirle a alguien que coma”. Sin embargo, con el objetivo de medir los conocimientos que adquieren y la autonomía que los alumnos tienen a la hora de trabajar, “la evaluación siempre está presente ya que se miden tres indicadores: ritmo, calidad y alcance”.