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El TDAH existe (y es un trastorno del cerebro)

El mayor estudio realizado hasta el momento sobre el Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad confirma que no se trata de una patología del comportamiento sino de una alteración del cerebro
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El Trastorno por Déficit de Atención afecta a entre un 3 y 5% de niños y niñas en España. Foto: Shutterstock.

El Transtorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es un foco de preocupación y debate en entornos sociales como el científico, el psicológico o el pedagógico. De preocupación por los efectos que tiene en niños, niñas y jóvenes a quienes se le ha diagnosticado. Para las familias, porque afrontan el día a día a su lado. Y, como no, para los docentes que deben encontrar la forma de potenciar su aprendizaje y gestionar su correcta inclusión en el aula. Las personas con este trastorno suelen manifestar síntomas como dificultad para mantener la atención, hiperactividad, desorganización, impulsividad e inestabilidad emocional. Suele asociarse también con un bajo rendimiento académico y con cierta dificultad para establecer relaciones personales.

Pero el TDAH es especialmente motivo de debate entre aquellos que niegan que sea un trastorno y llaman a no etiquetar a los alumnos, y los que defienden científicamente su existencia. Unos llaman a los afectados “alumnos movidos”; otros optan por administrarles cierta medicación para que puedan llevar un día a día más normalizado. Pues bien, una nueva investigación da luz al debate y expone que el cerebro de las personas con TDAH sufre un retraso en el proceso de maduración y alternación en su estructura. Su cerebro es más pequeño y madura menos y más tarde. Son las conclusiones de un estudio del Grupo de Trabajo Enigma TDAH publicado en la revista científica The Lancet y en el que ha participado, entre investigadores de once países distintos, el Vall d’Hebron Barcelona Campus Hospitalario.

El cerebro con TDAH

El estudio ha realizado resonancias magnéticas a más de 1.700 pacientes de entre 4 y 63 años diagnosticados con TDAH y más de 1.500 sin él para analizar las imágenes y buscar diferencias en la estructura del cerebro. Los resultados obtenidos muestran la existencia de estas diferencias en las zonas llamadas hipocampo y putamen. La primera determina la memoria y el sentido de la orientación espacial y, la segunda, el aprendizaje de actividades motoras y los movimientos. Además de las diferencias en estructuras del cerebro, los datos muestran también un retraso en la maduración del mismo. Se confirma, pues, que se trata de un trastorno del cerebro equiparable al que se produce en enfermedades mentales de otras tipologías, y no de un trastorno en el comportamiento.

Los datos obtenidos representan sin duda un paso enorme para comprender mejor el origen del TDAH y seguir avanzando en las investigaciones sobre su origen y causa. Por el momento, afectados, familias y docentes tienen un dato más para la comprensión de este fenómeno tan expandido, especialmente entre la población infantil y juvenil.

5% de la población infantil

El TDAH es uno de los trastornos más importantes en el ámbito de la psiquiatría infantil y juvenil, representando un 50% de los casos tratados en los centros. En España, entre un 2 y un 5% de la población infantil lo padece, según datos de la Federación Española de Asociaciones de Ayuda al Déficit de Atención e Hiperactividad (FEAADAH). La misma entidad denuncia que tiende a ser diagnosticado y tratado de forma insuficiente, pues se trata de una patología crónica que acostumbra a mostrarse antes de los 7 años y en la mayoría de casos continua durante la adolescencia y en la edad adulta.

Los resultados del reciente estudio permitirán, más allá de una mejor comprensión y diagnóstico del TDAH, tratar mejor a las personas afectadas y combatir el estigma social que sufren en tantas ocasiones.

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