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Adicción a la Red y a las nuevas tecnologías: patologías del siglo XXI

Las tecnologías pueden mejorar nuestras vidas en muchos aspectos, pero usarlas de forma inadecuada puede derivar en patologías como la adicción, cada vez más presente entre jóvenes y adultos
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El mal uso de las nuevas tecnologías puede generar adicciones. Foto: Shutterstock.

La dependencia de las nuevas tecnologías, las patologías derivadas de la conexión a Internet en todo momento y los puntos fuertes y débiles de los videojuegos como herramienta educativa son temas que están hoy en día sobre la mesa y a los que es necesario dedicar atención. Las tecnologías nos facilitan la comunicación y mejoran la vida en muchos aspectos, pero los comportamientos humanos han cambiado con su uso y de ello pueden derivarse conductas adictivas. La línea que separa un uso abusivo y la adicción es muy fina, por eso no resulta fácil diagnosticar la patología, pero lo que sí es cierto es que cada vez existen más casos de menores (y también adultos) adictos al móvil y a Internet.

Para prevenir estas situaciones, la clave es promover un uso responsable. Así lo explica el catedrático de Psicobiología en la Universidad de Murcia, José María Martínez Selva, que recuerda que no se está haciendo lo suficiente en ese sentido. «Hemos entrado casi de golpe en una sociedad nueva sin la experiencia o formación adecuadas para desenvolvernos sin peligros», añade, y la adicción podría ser una consecuencia de ello. Aun así, el experto recordó durante la jornada Inmersos en la red: Jugando y Navegando  (¿Next Level o Game Over?), en la Universidad Autónoma de Barcelona, que no debemos utilizar la palabra adicción a la ligera, ya que la mayoría de la sociedad no presenta esta patología relacionada con la tecnología. Lo que sí ocurre es lo que destacó Jorge Flores, director de Pantallas Amigas, en la misma jornada, que es que «se ha normalizado que la gente esté constantemente mirando una pantalla».

La vulnerabilidad de los más pequeños hace que sea especialmente importante dedicar atención al tema cuando afecta a menores. Santiago Tejedor, experto en alfabetización mediática, explica que la responsabilidad en el buen uso de Internet es compartida: «La clave es que la ética, la empatía y el buen uso del ciberespacio formen parte de un proceso formativo que empiece no desde las aulas, sino desde la puerta de entrada del centro escolar, sus pasillos, sus instalaciones deportivas… Este viaje es un viaje desde cualquier parte y desde cualquier momento». Por ello, Tejedor, en la entrevista concedida a Aika, recuerda la importancia de las familias y de tener una relación bidireccional con los pequeños: «Los adultos deben mostrar interés, dialogar de forma constante, trabajar en equipo con sus hijos en la Red, ofrecer respuestas… y también, muchas veces, formular preguntas».

En la misma línea apunta el psicólogo experto en nuevas tecnologías Marc Masip, que explica que es necesario que los jóvenes tengan claro que sus actuaciones en el mundo virtual tienen consecuencias que deberán afrontar en el mundo real. En ese sentido, recalca:“Los jóvenes tienen que ser conscientes de que el mundo virtual no es distinto del real”. Para ello se requiere una amplia formación en en mundo digital, un aspecto que trabaja la iniciativa Pantallas Amigas, que recuerda que es importante dar un buen ejemplo a los más pequeños. «No podemos pedir a nuestros hijos que sean prudentes en las redes sociales pero a la vez colgar fotos en Facebook de las fiestas sin haberle pedido permiso a nadie, o conducir mirando el whatsapp mientras le pedimos a ellos que no lo hagan», explica su fundador, Jorge Flores, en la entrevista publicada en Aika.

A día de hoy no disponemos de un único manual para saber cómo educar a los más pequeños en el buen uso de las nuevas tecnologías, pero sí que existen propuestas como la de la Fundación AEPA (fundación para el Análisis, Estudio y Prevención de las Adicciones), que propone un «contrato» entre padres e hijos para regular el uso del móvil. Apagar el teléfono a las 23h, consultar a los padres sobre las apps que se usen o responder siempre a las llamadas son algunos de los puntos recogidos.

Los videojuegos son otro de los elementos a tener en cuenta cuando se habla de adicciones, pues la gamificación del aprendizaje está cada vez más presente en las aulas y los niños y jóvenes son usuarios de estos dispositivos tecnológicos. Pese a sus numerosos beneficios en términos educativos, existen riesgos asociados a un uso abusivo que pueden derivar también en adicciones. Por ello, existe un amplio debate sobre su uso en el aula. Son cada vez más las escuelas que los introducen como elemento pedagógico, aunque hay opiniones que prefieren mantenerlos al margen de las aulas. En ese sentido se expresa Jordi Arnal, ingeniero y creador de Kaneda Games: “Los videojuegos pueden formar pero no es necesario que estén dentro del aula”.

A lo largo de esta semana, Aika propone una amplia y profunda reflexión sobre la adicción a las tecnologías, consultando a expertos en la materia para promover el debate e intentar poner un granito de arena para que la tecnología esté a nuestro servicio y no a la inversa.